Sopetrán, ejemplo de modernidad

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EDITORIAL
Como relata Antonio Herrera, el monasterio de Sopetrán fue fundado en el año 611 por el rey Gundemaro, y terminado por Chindasvinto, aunque vendría finalmente a ser destruído por los árabes, poco después de su entrada en la Península, en el 728.
Pero la historia de lo que sería posteriormente el monasterio benedictino fue más allá. En un segundo intento, sería edificado nuevamente por los mozárabes de la Alcarria, con el apoyo de San Eulogio, en el 847, viniendo a poblarlo en esa ocasión algunos monjes del convento agaliense de las cercanías de Toledo. Destruído luego por el rey moro Adafer, sería la tercera fundación atribuída a un príncipe islamita toledano, concretamente Haly Maimón, hijo del rey Almamún. Empezaba ahí la historia de un edificio que tuvo que se reconstruido hasta en cinco ocasiones, siendo la definitiva la que se asocia al arzobispo de Toledo, don Gómez Manrique, cuando en 1372 decidió entregar aquel lugar a la Orden de San Benito. Pero tras el paso de los siglos, lo que fue esplendor, ceremonia, afluir constante de visitantes y peregrinos, desapareció finalmente en 1836, cuando se puso en marcha el mecanismo de la Desamortización de bienes eclesiásticos dictado por el ministro liberal Mendizábal. Desde entonces hasta ahora, el olvido había habitado en esta joya arquitectónica víctima de expolios y saqueos. Pero desde que en 2004 Rafael Ortega se pusiera al frente de su recuperación, muchas cosas han cambiado en el entorno. La construcción de 327 viviendas y la recuperación del monasterio se han convertido en una oportunidad única para transformar la zona, pero también para dinamizar la economía de la comarca. Se pone en valor un edificio histórico pero además se promociona la zona y se ofrecen nuevas oportunidades de trabajo. Sin duda es una iniciativa, ejemplo de modernidad, que podría repetirse en otros enclaves, que hoy, se ven acosados por el tiempo y la dejadez.