05/04/2019 / 16:32
Jesús de Andrés


Imagenes

Terraplanistas

 La llegada del hombre a la luna fue un montaje propagandístico para incautos. Cada vez son más, en internet se multiplican sus páginas, vídeos y entradas.


Son miles de personas. Repartidas por todo el mundo pero con base en los Estados Unidos. Afirman, apoyándose en una interpretación literal de algunos pasajes de la Biblia, que la tierra es plana, un disco liso cuyo centro está ocupado por el polo norte y cuya circunferencia exterior sería un muro de hielo de decenas de metros de alto. El sol, la luna y las estrellas se ubicarían tan sólo a unos centenares de kilómetros por encima de nuestras cabezas, al modo de un sistema de iluminación artificial. Son capaces de discutir con científicos de todo tipo y nadie les hace declinar de sus ideas. La Nasa, para ellos, es un gran estudio de televisión. La llegada del hombre a la luna fue un montaje propagandístico para incautos. Cada vez son más, en internet se multiplican sus páginas, vídeos y entradas.

No son los únicos. Hace apenas unas semanas, una conocida presentadora de los informativos del fin de semana, se hizo eco de la teoría conspirativa existente en torno a las estelas de condensación que dejan los aviones cuando vuelan a gran altura. Según los defensores de esta creencia, en realidad dichas estelas no son tales sino compuestos químicos que las autoridades arrojan sobre los campos y las ciudades para modificar el clima, condicionar nuestra conducta, propagar enfermedades o esterilizar a la población, entre otras muchas posibilidades. Las chemtrails –así es su nombre en inglés– están diseñadas en oscuros lugares donde se toman decisiones para controlar y manipular a la humanidad. Son también legión. 

Otros que qué tal son los creacionistas, negadores de la teoría de la evolución, que datan la edad del planeta en torno a los 6.000 años, haciendo de nuevo una lectura literal de la Biblia. Para ellos no sirven las evidencias históricas, arqueológicas o geológicas: Dios creó el planeta tal cual lo conocemos, incluidos los fósiles y restos presuntamente arcaicos. Tal es su influencia que consiguieron ser incorporados en algunos planes de estudio y libros de texto norteamericanos. Hay corrientes cristianas e islámicas que comparten esta opinión.

De nada sirve el conocimiento frente a la creencia, de nada sirven las pruebas científicas frente a la fe, de nada sirve intentar convencer con argumentos a quien se posiciona contra el método científico, la racionalidad ilustrada y el saber acumulado. Entre nosotros, no hay que irse tan lejos, hay quien cree a pies juntillas en la transustanciación, en la guerra santa o en la futura resurrección de los muertos. Si nuestro planeta es plano, las autoridades nos fumigan para manipularnos y la vida en la tierra tiene apenas unos milenios, de qué nos vamos a sorprender. Como Jim Carrey en El show de Truman, hay quien vive en una realidad inventada, en un plató de televisión inventado, pensando que son los demás los engañados. Cuánto nos queda por hacer.


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