Tiempo muerto
01/10/2010 - 09:45
OPINIÓN
ANDRÉS
ABERASTURI
No son buenos estos espectáculos, no son buenos para nadie; prueben a juntar todo lo ocurrido esta semana y verán como sienten ganas de darse de baja. Solbes que sin pestañear -va sin segundas- afirma que nunca ha negado la crisis, doña Magdalena retando en plan vaquero del viejo Oeste a que eso me lo dices en la calle, el pobre juez Dívar (ay si lo hubiera presentado la derecha, lo que habría que oír) vapuleado por sus creencias religiosas y elegido contra natura porque la disciplina de voto llega incluso a una institución tan teórica
- y necesariamente- independiente como el CGPJ, Garzón, que en vista del revuelo, dice ahora que también va a investigar los muertos del otro bando, el presidente del Gobierno regañando en las américas del Norte (que las del Sur ya tiene a Chaves para esos menesteres), Ibarretexe que califica de alambrada la decisión del Constitucional cuando la única alambrada son los atentados de ETA, el ministro Sebastián que no ve anómalo que no haya bajado ya la gasolina cuando ha bajado el petróleo porque dice que tampoco sube tan rápido cuando sube el precio del barril (jo, que no), Rajoy que invita a comer al que gane un concurso de videos (dentro de poco le vemos en Mira quien baila), los del PSOE de Madrid que ponen el grito en el cielo por unas obligaciones del Ayuntamiento tomadas por Leheman pero no se enteran que están colocados en otros bancos, la pobre ministra de Vivienda a la que todo el mundo quiere echar (no a ella, a su Ministerio entero) y la CEOE que aprovecha el lío para colar de matute el despido barato que ellos -tan finos- llaman creo que flexibilizar la extinción del contrato. Y se me quedan cosas en el teclado.
Pero esto es lo que hay y no parece fácil cambiar la cosa. Tal vez lo que tantas veces hemos sugerido algunos, no estaría demás: que pidan tiempo muerto, como en el baloncesto, y que mediten si este pueblo no se merece algo más de seriedad y de educación y algo menos de cinismo y verdulería.