Turismo y vino
01/10/2010 - 09:45
Editorial
El descenso del turismo de sol y playa en España y las nuevas tendencias de ocio han impulsando en España, durante la última década, la creación de nuevos productos turísticos especializados, como el turismo enológico, que comienzó a organizarse en torno a rutas por las zonas vitivinícolas clásicas.
Estas rutas aglutinaban una oferta hotelera vinculada al turismo rural y una oferta gastronómica y cultural de museos y visitas a bodegas, que en muchas zonas ya estaba ampliamente desarrollada. Vivir de forma diferente la cultura del vino es la propuesta de Turismo Enológico de Castilla-La Mancha. Las 30 bodegas integradas en esta asociación han diseñado, en colaboración con la Consejería de Turismo y Artesanía de la Comunidad, distintos paquetes turísticos que permiten disfrutar a cualquier viajero del vino y el mundo de sensaciones que le rodea. A través de las nueve rutas a lo largo de toda la región con las que cuentan, se pueden conocer los viñedos, las bodegas y los procesos de elaboración de los diferentes vinos, en este entorno conocido por ser el mayor viñedo del mundo. Pero además, y siguiendo con la filosofía de la marca bajo la que operan estas bodegas, Divinum Vitae, ponen a disposición del viajero diferentes fórmulas para que disfruten al máximo de la visita. Y Guadalajara no se ha querido quedar atrás. Bodegas Mariscal, acogida a la Denominación de Origen Vinos de Mondéjar, es una de estas bodegas que ha apostado por ofrecer algo más que buenos caldos. La visita al viñedo y a la bodega se convierte en un nuevo atractivo para el turista, que además de saborear los vinos, puede completar su estancia con un recorrido por las calles de Mondéjar. Todo vale en el complicado juego de la atracción y, el vino, se ha convertido en un nuevo atractivo para una provincia como Guadalajara en la que el turismo adopta, día a día, un papel más importante.