Un héroe de la aviación española que nació en Guadalajara: El piloto Mariano Barberán
El 14 de octubre de 1897, en una casa del número cuatro de la Plaza de la Fábrica, hoy llamada España, nacía Mariano Barberán y Tros de Ilarduya. En su juventud realizó sus estudios en el instituto Brianda de Mendoza, antiguo Convento de la Piedad.
Pronto se vio fascinado por los globos aerostáticos que sobrevolaban el cielo de Guadalajara, ya que el parque de aerostación se encontraba a las afueras de la ciudad arriacense. Por ello ingresó en la Academia de Ingenieros, que se encontraba justo enfrente de su casa. Su padre era comandante de Infantería, ejerciendo de profesor en el Colegio de Huérfanos de la Guerra en el Palacio del Infantado.
En 1918, con cargo de teniente, Mariano Barberán ingresó en el cuerpo militar de aviación en el cuartel de Cuatro Vientos en Madrid. Allí obtuvo el título de técnico de aeronáutica, lo cual le permitió realizar campañas de vuelo como piloto de aeroplano. El 9 de enero de 1925, Mariano Barberán estuvo a punto de perder la vida cuando se disponía a aterrizar en el aeródromo de Cuatro Vientos, al perder una rueda de su aeroplano y dar varias vueltas de campana.
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El momento cumbre de la carrera militar del piloto alcarreño llegó el 10 de junio de 1933. Se le encomendó junto al piloto catalán, Joaquín Collar Sierra, realizar el vuelo sobre las aguas del océano atlántico con el avión denominado como Cuatro Vientos. A las cuatro de la mañana de ese histórico día, la aeronave despegaba del aeropuerto de Sevilla con destino a la isla de Cuba. El vuelo tuvo una duración de unas cuarenta horas y todo se desarrolló con absoluta normalidad, a excepción de la hora de aterrizaje, que por razones meteorológicas, tuvo que realizarse en el aeropuerto de Camagüey y no en el de La Habana como estaba previsto. Al día siguiente y una vez pasada la voraz tormenta de agua, el avión Cuatro Vientos llegaba a La Habana, siendo recibidos jubilosamente por más de diez mil personas. Tras recibir durante una semana numerosos homenajes por parte de las autoridades cubanas, el 20 de junio de ese 1933, los pilotos españoles despegaban del aeropuerto de la capital de Cuba con destino a la ciudad de México. De manera trágica, la aeronave desapareció y pasados unos días de su búsqueda por parte de patrullas aéreas cubanas, se les dio oficialmente como desaparecidos.

La ciudad de Guadalajara quiso rendir un sentido homenaje a Mariano Barberán y se puso su nombre a una calle, junto al paseo conocido popularmente como de las Cruces. El 20 de junio de 1988, la corporación municipal presidida por el alcalde de Guadalajara de aquella época, Javier de Irízar, descubría un mosaico de azulejos a la entrada a la casa en donde había nacido, recordando la gesta de su viaje desde Sevilla a Cuba y posteriormente a Méjico en el avión Cuatro Vientos. Por último en junio de 2001, el Ayuntamiento de Guadalajara, presidido por el alcalde José María Bris Gallego, colocó en el parque de la Concordia un conjunto escultórico de Luis Antonio Sanguino con los bustos de Mariano Barberán y Joaquín Collar junto al avión Cuatro Vientos. Con el paso del tiempo y tras inaugurarse el centro de familia del Cuartel del Henares en el barrio de los Manantiales, la obra escultórica fue trasladada al edificio municipal en donde puede observarse en la actualidad.