22/04/2020 / 11:29
Alberto Moreno


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Una campeona de España alrededor de una barra a cuatro metros de altura

A cuatro metros de altura alrededor de una barra vertical. Desde allí Estefanía Arroyo (Guadalajara, 1990) ha logrado ser campeona de España.


Su especialidad deportiva, poco conocida en nuestro país, combina la fuerza muscular, la habilidad, el equilibrio, la flexibilidad, la creatividad, la capacidad de interpretación… Es el pole sport, un baile acrobático que llegó a tierras españolas a principios del año 2000 y que está creciendo a pasos agigantados en número de practicantes e incluso se asoma a la lista de candidatas entre las posibles modalidades olímpicas.

Guadalajara puede presumir de campeona de España en esta especialidad. Estefanía es ingeniera industrial y se acercó a esta aventura acrobática por casualidad. “Nunca había practicado ningún deporte y un día me apunté a un gimnasio para hacer pilates. Allí vi que existía el pole dance y lo probé”, recuerda la alcarreña echando la vista atrás solo cuatro años y rememorando sus primeros pasos en el gimnasio Fitness Place.

“Al principio me pareció muy complicado porque mi forma física era muy baja, pero poco a poco te vas enganchando y quieres aprender y conocer más y más”, destaca y descubre cómo el pole sport se fue convirtiendo en una pasión. “Entrenaba en Guadalajara, después empecé a tomar clases en Madrid y más tarde decidí practicar por mi cuenta. Soy bastante autodidacta”, comenta y recalca que “hace dos años me decidí a participar en competiciones profesionales”. Hoy, es la mejor de España en su categoría. El título lo logró el pasado mes de julio en Oviedo. Fue una experiencia que jamás olvidará. “Nunca había competido en nada por lo que todo me pilló por sorpresa. Haces tus rutinas y esperas al final a que se hagan públicas las notas de los jueces. No me imaginaba que iba a ser la campeona. Cuando dijeron mi nombre empecé a llorar de emoción. Además, mi familia había venido a verme a la competición. Aquello fue maravilloso, una alegría inmensa”, relata.

La fase regional
Para llegar al Nacional de Oviedo, la alcarreña tuvo que superar la fase regional. En España se dividió esta ronda en dos localidades: Barcelona y Sevilla. En la ciudad andaluza Arroyo logró la clasificación. “Allí sí que estaba nerviosa”, reconoce y explica que “piensas que has estado muchos meses de preparación y de entrenamiento y sabes que te lo juegas todo a una carta y confías en que todo lo que has trabajado se vea reflejado encima de un escenario”.

Estefanía logró así el pase al Campeonato de España donde sumó el oro en la categoría profesional. La medalla dio, además, el ascenso a la alcarreña a la categoría superior, la denominada elite, la que da en caso de ser campeona el acceso a la competición internacional. En esta nueva categoría participará Estefanía el próximo año. “Eso ya son palabras mayores”, dice la deportista y añade que “hay que tener un grado de realismo porque hay mucho nivel, pero ya que vamos, lucharemos por todo”.
        
El confinamiento
Eso será en la próxima temporada. Mientras tanto, intenta no perder la forma física, aunque desde el confinamiento no es fácil. “No tengo barra en casa”, se lamenta, aunque sí que practica a diario otro tipo de trabajo. “Me apaño como puedo, hago mis rutinas, ejercicios de cardio, de fuerza... los ejercicios de barra, está claro que no podré practicarlos hasta que pueda ir al gimnasio”. La situación que ha provocado la pandemia ha cortado radicalmente la preparación de todos los deportistas; también la de la campeona de España. 
    Antes de  todo esto, Estefanía compaginaba su trabajo en una oficina en Madrid con sus entrenamientos en Guadalajara y muchos fines de semana completaba su preparación en la capital de España. Además, impartía clases de pole en el gimnasio Fitness Place. “Doy mis clases porque me gusta compartir y enseñar esta disciplina y aunque es minoritaria, la gente cuando se acerca a ella se sorprende. No tiene término medio, o te enamoras de ella o no te gusta porque la consideras dura o peligrosa”, explica.

Su entrenadora
Aunque se define como autodidacta, a la hora de preparar sus figuras suele recurrir a los consejos de su entrenadora, su hermana Gema. Desde que Estefanía decidió apostar por este deporte, su hermana, avalada por la Federación Internacional de Pole Sport, no se separa de su lado. “Siempre que vamos a probar una figura, como deporte acrobático que es éste, tiene un factor de riesgo y necesitas a alguien que te ayude y esté pendiente”, dice. Y es que el riesgo está presente en esta disciplina, sobre todo en las competiciones oficiales en las que la barra alcanza los cuatro metros de altura y los deportistas tienen que ocupar la parte más alta. “No sé si es miedo, pero sí puedo decir que da vértigo e impresiona cuando estás arriba”, descubre.

Cuando la crisis sanitaria concluya Estefanía podrá retomar sus entrenamientos diarios y su preparación. Por delante se abren sueños y retos, sobre todo en una temporada en la que se estrenará en la máxima categoría de este deporte. “Por soñar que no quede”, asevera y confía en poder volver a subirse a esa barra de cuatro metros que le ha dado las mejores alegrías deportivas de su carrera.


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