Unidad contra ETA
01/10/2010 - 09:45
EDITORIALES
Azuqueca y Alovera han sido las primeras localidades en reaccionar. Ayer, al mediodía (hoy se hará en la capital, Quer y Marchamalo) se producían las primeras concentraciones en repulsa del último atentado de ETA.
El ataque de la banda terrorista a la casa cuartel de la Guardia Civil de la localidad alavesa de Legutiano, con el resultado de un guardia civil asesinado y otras cuatro personas más heridas, ponía de nuevo encima de la mesa la situación de la banda. Todos estamos de acuerdo en que ETA es un anacronismo, pero aún así tiene capacidad para sembrar de sangre y de horror nuestro país, y otra vez lo ha demostrado. La banda no está más débil y como muestra, para nuestra desgracia, los terroristas siguen matando. Si algo quedó demostrado en la anterior legislatura es que la durísima batalla política establecida a gritos entre los dos grandes partidos españoles fue, además de estéril, un elemento de crispación social y un factor que benefició exclusiva y objetivamente a quienes siguen empeñados en las vías violentas. Si triste es verificar de nuevo que seguimos en ese callejón sin salida, también ha sido lamentable y desazonador ver los enfrentamientos políticos que en estos últimos años ha provocado el debate sobre el terrorismo.
Toda España vuelve a estar unida contra ETA. Por eso, los dos grandes partidos tienen la obligación urgente de entenderse y hacer un frente común para afrontar el terrorismo, y si el resto de los partidos sin excepción, se unen, pues mejor que mejor. De la misma manera que sería de desear que el lehendakari Ibarretxe guarde de una vez por todas en un cajón ese plan que solo puede llevar al enfrentamiento entre los vascos porque es claramente inconstitucional.
Pero la gran ventaja es que, con unidad o sin unidad, y hagan lo que hagan los descerebrados de ETA, el Estado de derecho, forjado a prueba de bombas y asesinatos, aunque no del dolor circunstancial que ocasionen, no se va resentir ni un milímetro.
Toda España vuelve a estar unida contra ETA. Por eso, los dos grandes partidos tienen la obligación urgente de entenderse y hacer un frente común para afrontar el terrorismo, y si el resto de los partidos sin excepción, se unen, pues mejor que mejor. De la misma manera que sería de desear que el lehendakari Ibarretxe guarde de una vez por todas en un cajón ese plan que solo puede llevar al enfrentamiento entre los vascos porque es claramente inconstitucional.
Pero la gran ventaja es que, con unidad o sin unidad, y hagan lo que hagan los descerebrados de ETA, el Estado de derecho, forjado a prueba de bombas y asesinatos, aunque no del dolor circunstancial que ocasionen, no se va resentir ni un milímetro.