01/06/2019 / 13:35
Antonio Yagüe


Imagenes

Urnas revueltas

Triunfalismos sanchistas aparte es evidente que España sigue sumida en la inestabilidad.


Hemos votado dos veces en un mes para elegir diputados, senadores, concejales y europarlamentarios que,  a su vez, elegirán presidentes de ejecutivos y controlarán sus ejecutorias. 

También hemos botado para arrojar a algunos a las tinieblas exteriores del poder o para escarmentarlos. Unos votaron y otros botaron, sostiene burlón mi amigo Juan.  Como vemos, con el pactómetro en marcha, lo importante no es quien gana sino quién gobierna. 

Triunfalismos sanchistas aparte, es evidente que España sigue sumida en la inestabilidad, con el riesgo de fractura en las dos de siempre, y que la cuestión catalana se agudiza con un alcalde independentista en Barcelona y los alzados Junqueras y Puigdemont con acta de eurodiputados.  Los independentistas siguen siendo minoría, pero gobernarán las principales ciudades de Cataluña.  

El nacionalismo, como la banca, siempre gana porque el chantaje se premia, dice otro colega. Que nadie se engañe: su principal tarea es sembrar cizaña y discordia, debilitar las instituciones del Estado y pescar en aguas revueltas. Están al acecho para saltar al cumplimiento de su programa máximo cuando supongan que Madrid no va a poder resistir situaciones revolucionarias extremas. Mientras, a ordeñar al máximo la teta estatal.  El problema es que seguimos sumando sus votos a las izquierdas cuando son la derecha más reaccionaria. Aunque se llamen socialistas. También se lo llamaron Hitler y Mussolini o los terroristas de ETA, ahora emboscados en Bildu. 

Las autonomías y municipios grandes  asumen la mayoría de los servicios públicos esenciales (educación,  sanidad y servicios sociales…), consumen el mayor porcentaje del gasto público y de la inversión y, no se olvide, son las administraciones que proporcionan más empleo a militantes y simpatizantes de los partidos gobernantes. Solo en la Comunidad de Madrid se filtró una lista de más de 200 “cargazos” que deberían hacer las maletas. En toda España sumarían 1.500.

En la comarca se ha notado el arrastre del caballo ganador socialista. La Junta volverá a tiempos del populista Bono y cambiará de color la subvencionadora Diputación. Han surtido efecto las peregrinaciones de Page a Barbatona y de los “devotos de los votos” a la Virgen de Montesinos encabezada por nuestra ministra Valerio. Y la tournée fotográfica a la entrada de las 28 pedanías de la primera alcaldesa de la historia de Sigüenza. Latre debería tomar nota.


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