USA-Rusia: sin novedad con Medvédev
01/10/2010 - 09:45
Enrique Vázquez - Periodista
Mientras el nuevo presidente de la Federación Rusa, Dmitri Medvédev, revelaba ayer con su conocida tranquilidad que su entrevista con Bush no dio resultado alguno sobre nuestras diferencias, la secretaria de Estado norteamericana firmaba en Praga el pre-acuerdo para instalar en Chequia una parte del escudo anti-misiles al que Moscú se opone sin éxito.
Tal escudo, del que algunos elementos serán desplegados en Chequia y Polonia, defendería a Europa contra eventuales ataques de misiles desde Oriente Medio (en claro: Irán) pero en Moscú creen que se trata de un paso más en la estrategia de cerco a la Rusia (nacionalista) sustituta de la URSS (comunista) como un rival estratégico.
Las opiniones públicas en ambos países no respaldan el acuerdo militar con Estados Unidos, sobre todo en Chequia, con una oposición popular de dos tercios y fuertes resistencias parlamentarias. Pero los gobiernos siguen adelante porque son mucho más pro-americanos que sus ciudadanos y porque están bajo fuerte presión de la administración Bush, que dejará la Casa Blanca en febrero. Como sucede en Irak, donde hay una batalla contra reloj para alcanzar un acuerdo estratégico que santifique la presencia militar americana.
Vladimir Putin se opuso con toda firmeza al despliegue del escudo junto a sus fronteras y amenazó con reorientar sus propios misiles hacia los dos países si el proyecto iba adelante, además de denunciar el Tratado de Tropas Convencionales en Europa, uno de los pilares de la política de desarme y cooperación entre los dos viejos bloques. La situación ahora no ha cambiado, pero se matiza y se hace más interesante porque está suponiendo el debut internacional del sucesor de Putin, designado por él para la presidencia. Medvédev hará la política del gobierno saliente, porque es la suya, pero su personalidad más apacible y pragmática que la de su mentor y antecesor parece, o parecía, prometer alguna mejora o indicios de cambio.
El lunes, como si quisiera unirse al coro de expectación positiva sobre Medvedev, Bush dijo que el nuevo presidente es un chico listo (a smart guy) una expresión que en inglés no tiene el tono un tanto condescendiente e irónico frecuente en español. Es listo Medvédev y todo el mundo está de acuerdo pero es también un
Las opiniones públicas en ambos países no respaldan el acuerdo militar con Estados Unidos, sobre todo en Chequia, con una oposición popular de dos tercios y fuertes resistencias parlamentarias. Pero los gobiernos siguen adelante porque son mucho más pro-americanos que sus ciudadanos y porque están bajo fuerte presión de la administración Bush, que dejará la Casa Blanca en febrero. Como sucede en Irak, donde hay una batalla contra reloj para alcanzar un acuerdo estratégico que santifique la presencia militar americana.
Vladimir Putin se opuso con toda firmeza al despliegue del escudo junto a sus fronteras y amenazó con reorientar sus propios misiles hacia los dos países si el proyecto iba adelante, además de denunciar el Tratado de Tropas Convencionales en Europa, uno de los pilares de la política de desarme y cooperación entre los dos viejos bloques. La situación ahora no ha cambiado, pero se matiza y se hace más interesante porque está suponiendo el debut internacional del sucesor de Putin, designado por él para la presidencia. Medvédev hará la política del gobierno saliente, porque es la suya, pero su personalidad más apacible y pragmática que la de su mentor y antecesor parece, o parecía, prometer alguna mejora o indicios de cambio.
El lunes, como si quisiera unirse al coro de expectación positiva sobre Medvedev, Bush dijo que el nuevo presidente es un chico listo (a smart guy) una expresión que en inglés no tiene el tono un tanto condescendiente e irónico frecuente en español. Es listo Medvédev y todo el mundo está de acuerdo pero es también un