Vacaciones en el pueblo
01/10/2010 - 09:45
EL COMENTARIO
C. Sanz Establés - Periodista
Ejos quedan aquellos años en los que los pueblos se llenaban de veraneantes durante los meses de julio y agosto.
Hijos de la provincia de Guadalajara emigrados en busca de mejores horizontes laborales volvían, felices y contentos, a rememorar sus orígenes y las casas volvían a abrir sus puertas llenando de alegría las calles y plazas de nuestros pueblos. Hoy, veo y me dicen, las cosas han cambiado sustancialmente como consecuencia de la progresiva despoblación y envejecimiento, las generaciones de hijos de aquellos emigrantes guadalajareños, nacidas ya en las grandes urbes y acostumbradas a otros modos de vida, ya no tienen el pueblo como principal destino, sólo uno más, y a ellos acuden coincidiendo con los días de las fiestas patronales.
Contrariamente a lo que sucedía en los años ochenta y parte de los noventa, ahora muchos rincones de la provincia de Guadalajara ya no se llenan durante los meses de julio y agosto, a pesar de ser un destino vacacional, que no tanto turístico en el concepto actual de este término, ideal. A los pueblos no se venía a hacer turismo, se venía a descansar de todo un año de trabajo, a reencontrarse con parte de la familia, con los amigos de la infancia, con los compañeros de la escuela, a celebrar con todo el pueblo, porque así es como se celebran las cosas, la fiestas patronales que se han cambiado a los meses de verano precisamente para facilitar este reencuentro tan especial, y se pasaban dos meses realmente maravillosos, llenos de vitalidad y que recordaban a todos los mejores momentos de nuestros pueblos.
Paradójicamente es ahora, cuando nuestros pueblos han mejorado sustancialmente sus servicios, cuando los emigrantes han reformado y arreglado sus viejas casas pensando en el bienestar de sus hijos y nietos con todas las comodidades posibles, cuando los pueblos ofrecen posibilidades de todo tipo para disfrutar y vivir bien, es precisamente cuando se está notando un descenso preocupante en el número de visitantes y en los días en los que nos visitan, justo aquellos que coinciden con fiestas patronales o momentos muy señalados en cada pueblo, no más. Y es que habría que inventar algún tipo de fórmula para que los hijos y nietos de los guadalajareños emigrados, nacidos ya lejos de los pueblos de sus padres o abuelos, encuentren motivos suficientes para hacer de esta provincia su lugar ideal de destino en vacaciones.
Contrariamente a lo que sucedía en los años ochenta y parte de los noventa, ahora muchos rincones de la provincia de Guadalajara ya no se llenan durante los meses de julio y agosto, a pesar de ser un destino vacacional, que no tanto turístico en el concepto actual de este término, ideal. A los pueblos no se venía a hacer turismo, se venía a descansar de todo un año de trabajo, a reencontrarse con parte de la familia, con los amigos de la infancia, con los compañeros de la escuela, a celebrar con todo el pueblo, porque así es como se celebran las cosas, la fiestas patronales que se han cambiado a los meses de verano precisamente para facilitar este reencuentro tan especial, y se pasaban dos meses realmente maravillosos, llenos de vitalidad y que recordaban a todos los mejores momentos de nuestros pueblos.
Paradójicamente es ahora, cuando nuestros pueblos han mejorado sustancialmente sus servicios, cuando los emigrantes han reformado y arreglado sus viejas casas pensando en el bienestar de sus hijos y nietos con todas las comodidades posibles, cuando los pueblos ofrecen posibilidades de todo tipo para disfrutar y vivir bien, es precisamente cuando se está notando un descenso preocupante en el número de visitantes y en los días en los que nos visitan, justo aquellos que coinciden con fiestas patronales o momentos muy señalados en cada pueblo, no más. Y es que habría que inventar algún tipo de fórmula para que los hijos y nietos de los guadalajareños emigrados, nacidos ya lejos de los pueblos de sus padres o abuelos, encuentren motivos suficientes para hacer de esta provincia su lugar ideal de destino en vacaciones.