Violencia dramática

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EDITORIALES
El mismo día en el que el Gobierno autonómico presentaba en el consejo de dirección del Instituto de la Mujer el anteproyecto de la Ley de Igualdad de Castilla-La Mancha que reconocerá los derechos de colectivos de mujeres que necesitan una especial protección, como el de las mujeres mayores, inmigrantes, viudas, rurales y jóvenes, se producía un lamentable suceso en la capital.
Un hombre asestaba varias puñaladas a su compañera sentimental, en presencia del hijo de ésta de 17 años, y después moría al ser arrollado por un camión después de arrojarse desde un puente de la A-2 cuando era perseguido por la Policía. Un capítulo de violencia con grandes dosis de drama, si tenemos en cuenta que no sólo se trata de una agresión sino también de la ruptura de una familia, en apariencia normal. Y bajo esa aparente normalidad se producen muchas de las agresiones.
Un total de 2.475 mujeres de Castilla-La Mancha, de las que 239 son de Guadalajara, tiene ordenes de protección en vigor por violencia doméstica. Unas estadísticas que de nuevo salen a los medios de comunicación coincidiendo con hechos lamentables y que, desgraciadamente, ponen de relieve el hecho de que, a pesar de que en nuestra provincia se ha incrementado un 9% las denuncias, sólo el 10% de los abusos llega a denunciarse. Por eso hay que seguir apoyando a las víctimas, de acuerdo con las previsiones de la Ley, para conseguir que su derecho a la protección, a la recuperación y a la asistencia social integrales y a la tutela judicial efectiva sea una realidad.
Para eso, las administraciones deben centrar esfuerzos en avanzar en la sensibilización y prevención de la violencia contra las mujeres y así, profundizar en el cambio de valores que está teniendo lugar en nuestra sociedad y que aún no ha conseguido el efecto deseado: llevar estos actos violentos a la desaparición. Desgraciadamente, con la muerte de ayer, ya son once las mujeres que han fallecido a manos de sus parejas. Esta estadística se convierte en una pesada losa que azota a la sociedad.