Voto o abstención
01/10/2010 - 09:45
FEDERICO ABASCAL
España siempre ha sido plural, excepto en los cuarenta años y las cuarenta noches de penoso recuerdo, pero en esta campaña por la pesca del voto más bien ha adquirido un aire bilateral, con los dos partidos mayoritarios monopolizando el interés informativo y la atención del público.
Y la tercera fuerza de implantación estatal en discordia ha protestado, por verse marginada de los duelos televisados entre Zapatero y Rajoy. Gaspar Llamazares, coordinador de IU, ha persuadido a dos fuerzas de implantación periférica, PNV y CiU, para solicitar conjuntamente al Tribunal Supremo la suspensión del gran debate que iba a celebrarse anoche.
Podía Llamazares haber recurrido antes, sin esperar al mismo día de celebración del evento, y también podían haberlo hecho los dos nacionalismo que se han unido a última hora a la iniciativa de IU, con lo cual el Supremo no se habría visto tan perentoriamente solicitado. Pero se ha tratado de un gesto tripartido más bien testimonial y simbólico, destinado a convencer a los electores de que además de PP y PSOE hay una izquierda en la que late el desgastado corazón del viejo partido comunista, en torno al cual revolotean siglas que no aciertan a salir del anonimato.
Y hay más. Los servicios jurídicos de IU, CiU y PNV estudian la interposición ante el Tribunal Constitucional un recurso muy circunstanciado contra el bipartidismo imperante en esta campaña electoral. Llamazares asegura que sólo le mueve la defensa del pluralismo y el debate democrático. Ocurre, sin embargo, que los debates escrupulosamente democráticos, es decir, entre todas las fuerzas parlamentarias implicadas en la contienda por el voto no interesan tanto como el enfrentamiento entre los dos únicos políticos que podrían formar gobierno. Y, además, si la dialéctica entre dos no aclara todo lo que los telespectadores desearían conocer, un debate a cinco podría oscurecer aún más lo ya conocido. Los debates totalmente plurales son muy positivos e interesan en comunidades autónomas con fuerte vida propia y tradición de victimismo frente al Estado. Los celebrados en Cataluña y Galicia han servido para que catalanes y gallegos vean cómo, sobre los intereses locales, responden la gama de fuerzas nacionalistas y los dos partidos de ámbito estatal.
Del segundo debate Zapatero/Rajoy esperaban mucho sus respectivas parroquias, volcada la socialista en fomentar la participación electoral, lo que no parece ser el principal objetivo de los populares. Para Aznar, protagonista de un mitin anteayer en León, lo importante es sacar al PSOE del Gobierno, y para ello nada mejor que votar a Rajoy y al PP, aunque no entusiasme el PP, aunque no entusiasme Rajoy. Porque el dilema sería el de votar o no votar. Para el PP, no votar al PSOE; para el PSOE, votar y votar, aunque sea al PP.
Podía Llamazares haber recurrido antes, sin esperar al mismo día de celebración del evento, y también podían haberlo hecho los dos nacionalismo que se han unido a última hora a la iniciativa de IU, con lo cual el Supremo no se habría visto tan perentoriamente solicitado. Pero se ha tratado de un gesto tripartido más bien testimonial y simbólico, destinado a convencer a los electores de que además de PP y PSOE hay una izquierda en la que late el desgastado corazón del viejo partido comunista, en torno al cual revolotean siglas que no aciertan a salir del anonimato.
Y hay más. Los servicios jurídicos de IU, CiU y PNV estudian la interposición ante el Tribunal Constitucional un recurso muy circunstanciado contra el bipartidismo imperante en esta campaña electoral. Llamazares asegura que sólo le mueve la defensa del pluralismo y el debate democrático. Ocurre, sin embargo, que los debates escrupulosamente democráticos, es decir, entre todas las fuerzas parlamentarias implicadas en la contienda por el voto no interesan tanto como el enfrentamiento entre los dos únicos políticos que podrían formar gobierno. Y, además, si la dialéctica entre dos no aclara todo lo que los telespectadores desearían conocer, un debate a cinco podría oscurecer aún más lo ya conocido. Los debates totalmente plurales son muy positivos e interesan en comunidades autónomas con fuerte vida propia y tradición de victimismo frente al Estado. Los celebrados en Cataluña y Galicia han servido para que catalanes y gallegos vean cómo, sobre los intereses locales, responden la gama de fuerzas nacionalistas y los dos partidos de ámbito estatal.
Del segundo debate Zapatero/Rajoy esperaban mucho sus respectivas parroquias, volcada la socialista en fomentar la participación electoral, lo que no parece ser el principal objetivo de los populares. Para Aznar, protagonista de un mitin anteayer en León, lo importante es sacar al PSOE del Gobierno, y para ello nada mejor que votar a Rajoy y al PP, aunque no entusiasme el PP, aunque no entusiasme Rajoy. Porque el dilema sería el de votar o no votar. Para el PP, no votar al PSOE; para el PSOE, votar y votar, aunque sea al PP.