Y, ahora, a trabajar unidos en los asuntos de Estado

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EDITPRIALES
La batalla electoral la ha ganado el PSOE: José Luis Rodríguez Zapatero se ha alzado con la victoria en las urnas con 169 escaños frente a los 154 conseguidos por su máximo contrincante en el Congreso. Sin embargo, Guadalajara se ha desmarcado de los resultados nacionales y, de nuevo, ha sido el Partido Popular el más votado. Se podría decir que, porcentajes y escaños al margen, las elecciones 2008 han sido más de lo mismo.
Ahora el ganador en las urnas tiene ante sí unos retos enormes -desde la consulta de Ibarretxe para octubre a la ralentización económica, pasando por la sentencia sobre la constitucionalidad del Estatut catalán, por la crisis financiera, el déficit exterior o por la relativa soledad internacional en la que ahora nos hallamos- que no le van a permitir respirar más allá de la celebración de su victoria. Sin embargo, la unidad de acción en temas claves se avizoraba como muy conveniente ya en marzo de 2004, cuando el terrorismo, islamista en ese caso, golpeó nuestras conciencias y cuando las dificultades diplomáticas acechaban. Ya en aquellos momentos se veía claro que España precisa de una especie de segunda transición, un lavado de cara para seguir creciendo en todos los órdenes. No pudo ser, por multitud de razones que ahora sería demasiado largo enumerar y que, de cualquier forma, todo el mundo conoce. Pero entonces las perspectivas económicas eran excelentes, el tripartito catalán no había empezado a dar problemas y el lehendakari Ibarretxe veía su acción bastante matizada por la presidencia más sensata del PNV. Cosas que hoy han dejado de ocurrir. Por eso, se hace más necesario que nunca que llame cuanto antes a su contrincante -no es su enemigo, sólo su adversario- y que le cite pronto en Moncloa para hablar de las cosas importantes, de los asuntos de Estado.