ZP, dudas en las dunas

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Fernando Jáuregui - Periodista
Me cuentan que un Zapatero todavía optimista, pero menos eufórico, era el que abandonaba Marivent el viernes para, tras una breve estancia en Mallorca, iniciar este sábado unas vacaciones --que serán ‘interrumpidas’ a mediados de mes-- en el paraíso de Doñana.
Me asegura alguna fuente monclovita que el presidente está, en esta coyuntura, en un mar de dudas. Intentaré trasladarlas al lector:
Antes había dudas a medio plazo: decidir si, allá por 2010, conviene realizar un cambio drástico en el Gobierno, prescindiendo de algunos de los ‘veteranos’ –Solbes, Fernández de la Vega, Moratinos, quién sabe si el propio Pérez Rubalcaba—para sustituirlos por gente más joven, emergente –Miguel Sebastián, Carme Chacón, Bernardino León--. Este relevo era, es, algo más que un rumor: a alguno de ellos el presidente ya le ha sugerido estos planes, si bien de manera, dicen mis fuentes, más bien imprecisa. Claro que de aquí a 2010 queda mucho: hay quienes pueden subir en el escalafón y también quienes pueden bajar, desaconsejando cambios tan radicales. Porque, dicho sea de paso, cuentan que Zapatero se rió públicamente, antes del Consejo de Ministros del viernes, ante algunas de las recientes y muy comentadas ‘salidas’ del ministro de Industria y aspirante al ascenso, Miguel Sebastián, pero que, en privado, la reacción presidencial ha sido muy otra. Si yo tuviese que apostar, apostaría porque el futuro político de Sebastián podría no ser tan radiante como él mismo esperaba a comienzos de la legislatura.

Ahora, las dudas son más inmediatas: qué hacer, ya en septiembre, incluso en el Consejo de Ministros convocado para la inédita fecha del 14 de agosto, con los proyectos económicos enunciados. Desde la compra de terreno para edificar vivienda protegida –anunciada, luego enmendada, ahora más bien imprecisa-- hasta el ‘plan bombilla’ de Sebastián, esos proyectos gubernamentales han hallado una crítica bastante generalizada en los más diversos medios. Y todos los sondeos constatan una pérdida de credibilidad del Ejecutivo en lo que se refiere a sus previsiones sobre la valoración, duración e intensidad de la crisis. Qué duda cabe de que los primeros días de septiembre traerán nuevos datos desalentadores, anunciando, es de temer, un otoño algo caldeado. Ante eso, ¿hay que mantener los planes ya diseñados? ¿Habrá que hacer ‘concesiones’ a otros grupos políticos para garantizar el apoyo a los Presupuestos para 2009? Todo está en veremos, mientras la popularidad del gobierno desciende.
¿Hasta dónde esas ‘concesiones’, que implican también aspectos netamente políticos? He ahí la cuestión, cuando en el calendario de previsiones se encuentra una eventual sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Catalunya –aunque se procurará, de nuevo, retrasarla sea como sea--, o lo que pueda derivarse de la desautorizada consulta ‘soberanista’ que pretende Ibarretxe en octubre: habrá problemas, eso es seguro. Ya digo que este debe ser, sin duda, el principal motivo de meditación de ZP en sus paseos entre las dunas.

Hay que saber que no faltan, en el círculo presidencial, quienes aboguen, como ensayo de una salida a esta situación, por un acuerdo de muy amplio espectro, mucho más amplio de lo que ambos nos diseñaron a la salida de su ‘cumbre’ monclovita, entre los socialistas y el ‘nuevo’ Partido Popular de Mariano Rajoy. Pero es esta, como una eventual reedición de los pactos de La Moncloa, sugerida por Josep Antoni Duran i Lleida, cuestión que gusta poco a José Luis Rodríguez Zapatero. Que, digan lo que digan las encuestas, sigue siendo el que manda.