Una librería y papelería que dejó huella en Guadalajara: El Pilar
En el local número 27 de la calle Miguel Fluiters, el empresario Joaquín Forniés abrió en 1943 un comercio dedicado a la papelería, venta de libros, así como productos de marroquinería.
En la Guadalajara de la década de los años cuarenta del siglo XX, uno de los lugares con mayor afluencia, era la llamada popularmente como plaza de Santa Clara. Allí se encontraba el Hotel Palace, llamado posteriormente como España, la parada de taxis e igualmente las marquesinas de las furgonetas de Patricio Muñoz ,que realizaban el trayecto de viajeros entre la estación de ferrocarril y la calle Miguel Fluiters.
La zona se encontraba rodeada de numerosos comercios que daban mucha vida a la parte baja de la plaza Mayor; existían restaurantes como la Murciana, la frutería de la familia Tejero, la óptica Muñoz que sigue abierta en la actualidad, los electrodomésticos de la familia Rico y la camisería Palomares entre otros muchos.
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En el local número 27 de la calle Miguel Fluiters, el empresario Joaquín Forniés abrió en 1943 un comercio dedicado a la papelería, venta de libros, así como productos de marroquinería. Se denominaba el establecimiento Librería y Papelería Joaquín Forniés e igualmente se añadía como El Pilar, debido a la gran devoción que sentía el propietario por la patrona de España.
En el interior del local se podían adquirir todo tipo de productos de papelería, las típicas plumas estilográficas, novelas de la época e igualmente se vendían bolsos y carteras que se exhibían en los escaparates exteriores del establecimiento. Cuando llegaba la época navideña, Joaquín Forniés convertía su tienda en una pequeña juguetería, cuyos juguetes para los más pequeños, se colgaban en unas redes sostenidas en el techo. Uno de los empleados del local que estuvo hasta su jubilación fue Tomás Juárez, que estaba casado con la hermana del propietario.
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Cuando llegó la reforma del local de papelería, fue cuando pasó a denominarse “ El Pilar”, presidiendo en la entrada del local, el cartel de la patrona de Zaragoza. En el año 1970 el propietario del local de papelería Joaquín Forniés fallecía a los setenta y siete años de edad ante el pesar de sus múltiples clientes. Fue el momento en el que su viuda Agustina Martínez, tomó las riendas del establecimiento con la ayuda de su hija Pilar Forniés , la cual dejó su profesión de enfermera para dedicarse exclusivamente a la ayuda de su madre.Por la papelería de El Pilar pasaron los numerosos estudiantes del instituto Brianda de Mendoza, ubicado a pocos metros del lugar en la conocida popularmente como calle Museo, los del colegio de Dávalos, hoy convertido en la Biblioteca Pública, y los de la Escuela de Magisterio que antiguamente se encontraba en la plaza de la Normal.
El 7 de septiembre del año 2011 y tras la jubilación de Pilar Forniés, las puertas de la papelería y librería de El Pilar, cerraban de manera definitiva, dejando una huella imborrable en la ciudad de Guadalajara.