Abdulá deja solo a Karzai en la segunda vuelta

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
AFGANISTÁN
El candidato Abdulá Abdulá, visiblemente afectado, presentó su abandono ayer, aludiendo que las autoridades afganas habían desoído sus dos principales condiciones para acudir a las urnas: eliminar medio millar de colegios electorales sospechosos de irregularidades, y sustituir a Azizulá Ludin, comisario jefe de la Comisión Electoral Independiente afgana, el máximo organismo encargado de validar la legalidad de los comicios, y cuya credibilidad, junto con la de la Misión de Naciones Unidas en Afganistán (Unama), observadora electoral, se vio duramente afectada durante la primera vuelta, dominada por el fraude masivo.
“No participaré en las elecciones. No he tomado esta decisión a la ligera, ha sido en beneficio de la nación”, declaró entre lágrimas ante sus simpatizantes en una comparecencia realizada en la capital, Kabul, en la que confirmó que no hará petición alguna a sus seguidores para boicotear los comicios –”a mis seguidores les digo que no se enfaden, ni tomen las calles”, dijo– a pesar de la enorme desconfianza que le produce el organismo electoral afgano. “Tengo enormes, enormes reservas sobre la credibilidad del proceso”, aseguró a los medios de comunicación tras su comparecencia pública. Queda, además, completamente descartada la posibilidad de un Gobierno de coalición. Las negociaciones a tal efecto quedaron rotas antes de este fin de semana. “Mi decisión no ha sido adoptada ni a cambio de nada ni a favor de nadie”, aseguró.

Arma de doble filo
El que fuera ministro de Exteriores de Karzai quiso dejar claro que su abandono no pretendía en modo alguno minar la confianza popular en el sistema democrático afgano, sin embargo este gesto es un arma de doble filo: por un lado, Abdulá defiende con elegancia el proceso electoral en Afganistán pero, por otro, refuerza su figura de víctima inocente de una burocracia corrupta, incapaz de instaurar un camino a la democracia como desea Estados Unidos.
Sin embargo, un analista cercano a Karzai, el profesor universitario Muhammad Ismail Yoon, indicó en declaraciones a The New York Times que Abdulá sabía que si concurría a una segunda vuelta los afganos le abandonarían. “Nadie invierte en un perdedor en Afganistán”, sentenció.
La falta de alternativas reales a Karzai, además, complica la nueva estrategia militar del presidente estadounidense, Barack Obama, desmoraliza a las tropas internacionales, obstaculiza la remodelación y lo peor de todo, concede a los fundamentalistas religiosos talibán, enemigos declarados del sistema político de Kabul, una de las victorias estratégicas más importantes desde el inicio de la invasión.
La celebración de la segunda vuelta de las elecciones tenía como objetivo, más que nada, cimentar la respetabilidad de Karzai como dirigente. La primera vuelta, según reconoció el propio presidente afgano, estuvo dominada por un fraude masivo que desembocó en la anulación de una cuarta parte de las papeletas depositadas, lo que impidió que Karzai llegara, por poco, al mínimo de votos necesario para conseguir la victoria directa. Abdulá sólo consiguió un 27 por ciento de los votos, según las estimaciones. La victoria de Karzai en la segunda vuelta nunca fue puesta en duda, y la nueva votación representaba una oportunidad para demostrar a la comunidad internacional que el país era capaz de desarrollar unas elecciones limpias.
Pero con el abandono de Abdulá, algunos expertos consideran que la segunda vuelta de las elecciones está abocada al fracaso, porque sólo los partidarios de Karzai acudirán a las urnas.