Afganistán debe doblar el tamaño de su Ejército y Policía para la retirada de fuerzas occidentales
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
Cuenta ahora con casi 90.000 soldados y un número similar de policías
La comunidad internacional debe ayudar a doblar el tamaño del Ejército y la Policía de Afganistán para que así las fuerzas occidentales puedan regresar a sus países, según declaró ayer el ministro de Defensa del país, Abdul Rahim Wardak, en una entrevista. Afganistán cuenta ahora con casi 90.000 soldados y un número similar de policías, así como con 80.000 efectivos occidentales que intentan estabilizar el país y luchar contra la resurgencia de los talibán más de siete años después de que los milicianos fueran expulsados del poder.
Cada una de estas tres fuerzas pretende aumentar su tamaño hasta alcanzar los casi 100.000 componentes a finales de año, pero esto dejará Afganistán con la mitad de las fuerzas de seguridad con las que cuenta Irak, un país con casi la misma población. Wardak también afirmó que el pequeño tamaño de la fuerza de seguridad interna es la razón por la que los milicianos han podido hacerse con el control de secciones enteras del país. Podemos tomar cualquier territorio, pero no tenemos las fuerzas suficientes como para mantenerlo, señaló Wardak.
Los documentos sobre contrainsurgencia sugieren que Afganistán debería contar con cerca de 600.000 soldados y policías para proteger a la población, anotó, y añadió que, dado que esto es prácticamente imposible, el país necesita al menos 400.000 efectivos más. El enemigo cuenta con una cosa, y es que, pronto o tarde, la comunidad internacional perderá su interés, por lo que pueden esperar, señaló.
La nueva estrategia de Estados Unidos para Afganistán incluye el entrenamiento de más soldados y policías afganos, y Washington está enviando cerca de 4.000 instructores adicionales este año, con un objetivo central de entrenar a la Policía.
A diferencia de Irak, que paga a su Ejército y Policía con sus ingresos propios, Afganistán depende de los donantes internacionales no sólo para entrenar a sus tropas sino también para pagarlas y equiparlas. Wardak subrayó que a los países occidentales les resulta unas 70 veces más barato entrenar, equipar y pagar a un soldado afgano que desplazar a uno propio.
El ministro afgano de Defensa también añadió que durante los próximos meses se verá el progreso decisivo en el sur del país mientras llegan miles de refuerzos estadounidenses, y estimó que la zona bajo control de los milicianos se reducirá un 50 por ciento a finales de este año. Pero también aseguró que los próximos meses serán violentos mientras los insurgentes intentan atentados suicidas y ataques ocasionales contra ciudades afganas, y opinó que los refuerzos no traerán una victoria total este año. El enemigo no consentirá estar disponible para ser destruido, serán elusivos, manifestó.
Los documentos sobre contrainsurgencia sugieren que Afganistán debería contar con cerca de 600.000 soldados y policías para proteger a la población, anotó, y añadió que, dado que esto es prácticamente imposible, el país necesita al menos 400.000 efectivos más. El enemigo cuenta con una cosa, y es que, pronto o tarde, la comunidad internacional perderá su interés, por lo que pueden esperar, señaló.
La nueva estrategia de Estados Unidos para Afganistán incluye el entrenamiento de más soldados y policías afganos, y Washington está enviando cerca de 4.000 instructores adicionales este año, con un objetivo central de entrenar a la Policía.
A diferencia de Irak, que paga a su Ejército y Policía con sus ingresos propios, Afganistán depende de los donantes internacionales no sólo para entrenar a sus tropas sino también para pagarlas y equiparlas. Wardak subrayó que a los países occidentales les resulta unas 70 veces más barato entrenar, equipar y pagar a un soldado afgano que desplazar a uno propio.
El ministro afgano de Defensa también añadió que durante los próximos meses se verá el progreso decisivo en el sur del país mientras llegan miles de refuerzos estadounidenses, y estimó que la zona bajo control de los milicianos se reducirá un 50 por ciento a finales de este año. Pero también aseguró que los próximos meses serán violentos mientras los insurgentes intentan atentados suicidas y ataques ocasionales contra ciudades afganas, y opinó que los refuerzos no traerán una victoria total este año. El enemigo no consentirá estar disponible para ser destruido, serán elusivos, manifestó.