Almagro: una ciudad patrimonial convertida en escenario
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En Almagro el teatro no necesita levantar decorados para recrear el pasado. Buena parte del escenario ya estaba allí. Un corral construido en el siglo XVII, una iglesia barroca, un hospital, una antigua universidad renacentista, casas palacio y un teatro decimonónico forman una red de espacios que durante unas semanas modifica el funcionamiento de toda la localidad. Las funciones comienzan dentro de los edificios, pero la actividad termina extendiéndose a plazas, calles, museos, exposiciones y establecimientos del casco histórico.
Ese modelo se ha construido durante casi medio siglo alrededor del Festival Internacional de Teatro Clásico. La gran referencia española del género vincula directamente su singularidad al Corral de Comedias y al patrimonio arquitectónico de Almagro. La programación utiliza una veintena de espacios y está dedicada fundamentalmente al teatro del Siglo de Oro en español.
La última edición, celebrada entre el 2 y el 26 de julio de 2026, volvió a distribuir su programación entre el Corral de Comedias, el Teatro Adolfo Marsillach, la Antigua Universidad Renacentista, el Teatro Municipal, la Casa Palacio de los Villarreal y la propia Plaza Mayor, además de otros lugares destinados a actividades académicas, exposiciones y propuestas paralelas.

Un corral que cambió el futuro
El origen de esa relación entre teatro y patrimonio está en un inmueble construido en 1628. Leonardo de Oviedo levantó el Corral de Comedias en el patio del antiguo Mesón del Toro y mantuvo una estructura de galerías abiertas hacia el interior, aposentos y patio característica de los espacios teatrales del Siglo de Oro. Actualmente es el único ejemplo de esta tipología del siglo XVII que conserva íntegramente su estructura original y continúa en funcionamiento.
No siempre fue evidente que aquel edificio seguía allí. A mediados del siglo XX funcionaba como la Posada de las Comedias. Su redescubrimiento y recuperación permitieron que el recinto volviera a abrir sus puertas el 29 de mayo de 1954 con la representación de La hidalga del valle, de Calderón de la Barca. El 27 de marzo de 1955 acogió dos entremeses de Miguel de Cervantes y ese mismo año fue declarado Monumento Histórico-Artístico. En 2003 se acometió una nueva intervención de restauración y rehabilitación que permitió modernizar técnicamente el espacio sin alterar su estructura histórica.
Aquel redescubrimiento acabaría teniendo consecuencias para toda la localidad. En 1978 se celebraron las primeras Jornadas de Teatro Clásico Español, acompañadas por tres representaciones en el Corral de Comedias. El éxito de aquella experiencia dio lugar al nacimiento del Festival, que convirtió el recinto en su principal símbolo y extendió progresivamente la actividad hacia otros edificios. Almagro se presenta hoy como uno de los grandes referentes teatrales del verano español precisamente por esa asociación entre el Siglo de Oro y un conjunto urbano histórico.

Una red de escenarios
El Festival dejó pronto de caber en un único patio. Su crecimiento impulsó la incorporación de otros espacios del municipio y dio lugar a un modelo poco habitual. Edificios de distintas épocas y funciones se integran dentro de una misma programación escénica.
El Hospital de San Juan es uno de esos ejemplos. En el antiguo conjunto funciona actualmente el Teatro Adolfo Marsillach, escenario vinculado a la Compañía Nacional de Teatro Clásico y uno de los principales espacios del Festival. Allí comenzó precisamente la 49ª edición con el estreno absoluto de El caballero de Olmedo, dirigido por Laila Ripoll.
La Antigua Universidad Renacentista ofrece otro caso. Su iglesia se ha transformado en AUREA, un recinto utilizado para teatro, música y danza. En 2026 acogió desde una producción china de Don Juan hasta La vengadora de las mujeres, conciertos de música clásica y propuestas de danza contemporánea. La arquitectura histórica no se limita a actuar como fondo, sino que determina las condiciones y la experiencia de cada espectáculo.
A pocos metros se encuentra el Teatro Municipal. Construido durante la década de 1860, este edificio neoclásico funcionó como teatro, escenario de zarzuela y conciertos y, posteriormente, como cine. A finales de los años setenta cerró debido a su estado de deterioro. Fue restaurado en 1989, según un proyecto del arquitecto Miguel Fisac, y volvió a ser intervenido en 2006. Su recuperación permitió devolver a la actividad cultural un teatro a la italiana que actualmente forma parte del recorrido habitual del Festival.

Palacios que reviven
El fenómeno alcanza también a la arquitectura civil. La Casa Palacio de los Villarreal, levantada en el contexto de prosperidad económica vivido por Almagro durante el siglo XVI, tuvo durante años un uso como cine de verano. En 2018 volvió a abrir como espacio escénico con el estreno de una selección de textos de Fray Luis de León, dirigida e interpretada por Emilio Gutiérrez Caba. Desde entonces, el teatro, el cine, la danza y la música han vuelto a introducir público en un inmueble concebido originalmente como residencia señorial.
El Palacio de los Condes de Valdeparaíso desempeña una función diferente pero complementaria. Durante el Festival se convierte en lugar de formación, pensamiento e intercambio profesional. En 2026 acogió las XLIX Jornadas de Teatro Clásico de la Universidad de Castilla-La Mancha, dedicadas al cuadragésimo aniversario de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, además de encuentros sobre teatro y educación y cursos especializados.
La relación entre patrimonio y programación se ha incorporado incluso como contenido para el visitante. El Festival organiza el itinerario Almagro escénico, una visita guiada que reconstruye su historia recorriendo el Corral de Comedias, San Agustín, el Teatro Municipal, el Hospital de San Juan, la Antigua Universidad, el Palacio de los Villarreal, el Museo Nacional de Artes Escénicas y Valdeparaíso. El recorrido convierte los propios edificios en una forma de explicar la evolución del certamen.
Recuperar patrimonio
La conservación de esta red patrimonial no termina cuando un edificio vuelve a abrir. Necesita intervenciones posteriores capaces de mantener sus estructuras y compatibilizar la protección patrimonial con los nuevos usos.
En marzo de 2026, el Gobierno regional anunció la restauración de la fachada del Palacio de los Oviedo, inmueble utilizado como sede del Festival Internacional de Teatro Clásico. La actuación fue presentada coincidiendo con la segunda edición del programa de Residencias Artísticas y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha manifestó su intención de completar los trabajos antes de la inauguración del certamen.
Las Residencias Artísticas se plantean como espacios para la experimentación y la reinterpretación del repertorio clásico, de modo que la recuperación patrimonial se relaciona también con nuevos procesos de creación.

La participación regional se extiende al propio funcionamiento cultural. En 2026, el Gobierno regional y el Festival convocaron conjuntamente una ayuda dirigida a compañías profesionales con sede en Castilla-La Mancha para producir un espectáculo que debía estrenarse durante la 49ª edición. Entre los criterios de valoración figuraban la reinterpretación del repertorio clásico, la accesibilidad, la viabilidad de la producción y su adecuación al contexto del Festival.
La transformación de Almagro no se limita a los edificios donde se venden entradas. La Plaza Mayor acogió en 2026 espectáculos de circo y actividades de calle durante varios fines de semana. El Parador ofreció visitas teatralizadas y el Museo Nacional de Artes Escénicas incorporó recorridos específicos durante el Festival. La artesanía también ocupó la calle Feria, junto a la iglesia de San Agustín.
La programación termina así conectando edificios que normalmente funcionan de forma independiente. Esta combinación de patrimonio escénico, oferta cultural y turismo convierten al Festival en motor económico y social.
La 49ª edición reforzó también esa dimensión exterior. El Gobierno regional la presentó como un referente internacional del teatro del Siglo de Oro y destacó una programación integrada por más de cuarenta espectáculos, con presencia de creadores y compañías de diferentes procedencias y una amplia agenda paralela de formación y actividades culturales.
Casi cincuenta años después de aquellas primeras jornadas celebradas alrededor del Corral de Comedias, Almagro ha logrado difuminar los límites entre ciudad y escenario.
Del Corral a una veintena de espacios
El Corral de Comedias continúa siendo la imagen más reconocible del Festival, pero hace tiempo que dejó de ser su único escenario. La organización y el Portal de Cultura regional presentan actualmente una veintena de espacios vinculados a su actividad, entre recintos de representación, exposición, formación y programación complementaria.
Entre los principales figuran la Antigua Universidad Renacentista, el Teatro Adolfo Marsillach del Hospital de San Juan, el Teatro Municipal, la Casa Palacio de los Villarreal y la Plaza Mayor. Otros edificios, como San Agustín o el Palacio de los Condes de Valdeparaíso, amplían la actividad hacia exposiciones, encuentros y jornadas académicas.
Esa dispersión es uno de los elementos que diferencia a Almagro de un festival concentrado en un único recinto. El público se desplaza entre edificios separados por calles y plazas del casco histórico y acaba recorriendo el patrimonio de la localidad mientras sigue la programación teatral.

El caso de San Agustín
La iglesia de San Agustín permite observar cómo un edificio histórico puede mantener actividad después de perder su función original. Construida entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, formó parte de un convento de agustinos recoletos del que hoy solamente permanece la iglesia. Está declarada Bien de Interés Cultural desde 1993.
El inmueble se encuentra desacralizado y durante el Festival funciona como una de las principales salas de exposiciones de Almagro. Sus muros cubiertos de pintura barroca han acogido muestras sobre Cervantes, maquetas, teatrines y otros fondos relacionados con la historia de las artes escénicas.
La reutilización permite incorporar el edificio al circuito cultural sin ocultar su arquitectura. Durante julio, acceder a una exposición significa al mismo tiempo entrar en uno de los principales conjuntos barrocos conservados en la localidad.
Fotos: https://cultura.castillalamancha.es/






