Alrededor de 1.500 personas acuden al entierro del empresario mondejano asesinado
01/10/2010 - 09:45

Por: F.C.V. GUADALAJARA
MONDÉJAR
La autopsia confirma que fue asfixiado de manera violenta
Alrededor de 1.500 personas asistieron hoy en Mondéjar al sepelio de A.M, de 57 años de edad, cuyo cadáver fue encontrado en su domicilio con signos de violencia, que se confirmaron con el resultado de la autopsia. Así, los vecinos de la localidad no sólo abarrotaron la Iglesia de Santa María Magdalena, donde se celebró el funeral, sino que tuvieron que seguir la ceremonia desde la calles. Posteriormente, en un ambiente de consternación generalizada, acompañaron al cortejo que trasladó los restos mortales del empresario mondejano hasta el cementerio municipal donde recibió sepultura. Finalizado el entierro el alcalde de Mondéjar, Aurelio González, aseguró que los ánimos de sus paisanos "están regular" porque "hay en el pueblo una sensación de inseguridad".
Además, dijo el alcalde que lo principal ahora es que las investigaciones avancen para que cesen las especulaciones, se concreten las circunstancias que rodearon al suceso y, sobre todo, "se conozca a los delincuentes que provocaron la muerte de Antonio".
En todo caso, el alcalde, aunque reconoció que ha sido un duro golpe para la familia, quiso dejar claro que Mondéjar "sigue siendo un pueblo donde las personas se interesan y se conmueven por lo que ocurre a su lado y ayudan a sus vecinos", concluyó.
De otro lado, fuentes judiciales precisaron a Europa Press que el caso se encuentra bajo secreto de sumario y que se encargó de instruir las diligencias previas del mismo el Juzgado de Instrucción Número 2 de Guadalajara al ser el que estaba de guardia.
El caso sigue siendo investigado por la Unidad Orgánica del Cuerpo de la Policía Judicial de la Guardia Civil y a las 11.00 horas del día de hoy tendrá lugar en el cementerio municipal de Mondéjar el entierro del fallecido.
Testimonio del gerente
Según declaró el gerente de Muebles Montoya, Francisco Pineda, varios individuos encerraron previamente a la madre del fallecido en una habitación y, una vez que se fueron, pudo salir de ella y pedir auxilio a través de la ventana. Señaló que, a falta de conocer el atestado de la Guardia Civil, parece ser que entraron en su casa por la noche, siguieron al hijo y le empujaron para entrar dentro y a partir de ahí no sabemos más. Pineda recuerda que era un compañero que llevaba 14 años con todos nosotros, así que te puedes imaginar cómo nos sentimos, indica compungido. Además de jefe, era un compañero más de la empresa, matizó. Algunos de los testimonios recogidos apuntan a que la mujer, de unos 80 años de edad, estaba amordazada. Gracias a que logró quitarse la mordaza pudimos escucharla, relata uno de los testigos.
Al parecer, varios individuos encapuchados entraron a la casa acompañando a Antonio con la intención de perpetrar un robo. Tras pedir el dinero a la madre, fue cuando la ataron y más tarde el hijo falleció. Yo vivo en las afueras del pueblo y la sensación de inseguridad la tienes siempre, aunque hay veces, como ésta, que es más todavía, porque, al parecer, hacía 30 años que no sucedía una cosa así, indicaba Francisco Pineda. El hermano, al conocer la noticia, tuvo que ser atendido de un ataque de ansiedad.
Investigación
Desde la Subdelegación del Gobierno afirmaron que la muerte se está investigando en estos momentos. Entre otros aspectos se indaga sobre su causa, no descartando que hubiera podido ser por motivos naturales. Según confirmó la subdelegada, Araceli Muñoz, se trata de un varón de 57 años vecino de la localidad, cuyo hallazgo le fue comunicado la noche pasada -la del miércoles- por parte de la Comandancia de la Guardia Civil. Hay una investigación abierta por parte de la Unidad orgánica del Cuerpo de la Policía Judicial de la Guardia Civil y hay una autopsia que tiene que practicarse, aclaró. Así las cosas, la subdelegada pidió paciencia porque hay que esperar, por tanto, a que se tengan los resultados de la autopsia ya que serán esos resultados los que determinen las causas de la muerte.
El alcalde de Mondéjar, Aurelio González, convocó para ayer mismo un pleno extraordinario en el que se aprobó una moción de apoyo a la familia y se pidió que se investigara lo sucedido. Pido calma a los vecinos ante la sensación de inseguridad que puedan experimentar, ya que se trata de un hecho puntual, afirma el primer edil. El alcalde ha decidido suspender los actos previstos para hoy, entre otros, aquellos relacionados con el Día Internacional Contra la Violencia de Género y una obra teatral. Y es que un hecho de este calado, en un lugar tan concurrido en el pueblo, como es la plaza Mayor, y a una hora en la que aún había vecinos, ha causado que los ánimos estén encrespados. Uno de los habitantes de la localidad se preguntó cómo se puede abusar de personas que no se pueden valer por sí mismas, de una anciana de 80 años y su hijo, de 60 y con muletas.
En la localidad no se hablaba de otra cosa ayer. En los soportales de la plaza Mayor había corrillos de gente que comentaba sobre lo que había oído o vivido cuando estaba en el bar Torres viendo el partido. La propietaria de la librería que está justo al lado de la casa donde tuvieron lugar los hechos aseguró no saber nada, ya que indicó-ella no reside allí. Las caras reflejaban una mezcla de miedo, curiosidad e incertidumbre. Quien lo sabe todo es la vecina del aceite, coincidían en señalar, tras condenar un incidente que ha truncado la calma habitual de los vecinos mondejanos.
En las dos tiendas pertenecientes a los hermanos Montoya había carteles que rezaban: cerrado por defunción. La cancela estaba echada totalmente y, aunque había personal trabajando adentro, las caras de estupefacción hacían imposible que atendieran a los clientes como si se tratara de un día normal. Más arriba, en la plaza Mayor, los carteles colgados de la balaustrada del Ayuntamiento en contra del ATC perdían todo su significado por unas horas. Para el Consistorio, lo más importante durante el día de ayer fue velar por la protección de sus vecinos y, en especial, por apoyar a una familia, la de los Montoya, que se encuentra destrozada.