Alrededor de 3.000 personas revivieron la Pasión de Cristo representada por 150 actores en Hiendelaencina en una fría mañana

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: D. ROLDÁN. COLPISA
Pasión Viviente/Viernes Santo
Los vecinos de Hiendelaencina y cerca de 3.000 visitantes fueron el viernes testigos de excepción de la crucifixión de Cristo, a pesar de la intensa lluvia que cayó sobre todos los presentes. Aunque en algunos momentos se pensó en suspender la Pasión Viviente, finalmente los organizadores optaron por su continuidad, pero se intentó acortar algunas escenas. Joaquín Latova, organizador del acto, asegura que ésta ha sido la edición “más dura” por las condiciones climatológicas. A esta fiesta de Interés Turístico Regional asistieron la presidenta de la Diputación, María Antonia Pérez León; el delegado de la Junta, Luis Santiago Tierrasea, y diversas consejeras.
Los cerca de 150 actores y figurantes de la Pasión Viviente de Hiendelaencina aguantaron el viernes estoicamente bajo una fría lluvia que traspasaba cruelmente sus ropajes. Aunque la organización barajaba hacia las 9.00 horas de la mañana la posibilidad de suspender una nueva edición de esta Fiesta de Interés Turístico Regional, ante la oscuridad del cielo y la caída de las primeras gotas, finalmente se optó por seguir adelante y cumplir así con los cerca de 3.000 visitantes que se acercaron a esta localidad para revivir los últimos días de Cristo. Entre los asistentes se encontraban las consejeras de Administraciones Públicas y Educación, Magdalena Valerio y Mari Ángeles García; la presidenta de la Diputación, María Antonia Pérez León; el delegado de la Junta, Luis Santiago Tierraseca, y diversos diputados provinciales de la zona.
Hacia las 12.15 horas, como estaba previsto, los vecinos del municipio se colocaron en su posición y se subió el ‘telón’, bajo una fina capa de lluvia. La intención de la organización era acortar el evento, “algo muy complicado, pues en la Pasión no puedes quitar escenas, simplemente se puede ir un poquito más rápido”. A medida que avanzaba la agonía de Cristo, el cielo se fue enfureciendo poco a poco y durante algunos momentos descargó fuertemente sobre actores y espectadores, quienes se negaron a marcharse sin ser testigos del sacrificio de Cristo. En algunos momentos, el actor que interpretaba a Jesús tuvo que ser atendido y cubierto con un abrigo, concretamente antes de la subida al Calvario. “Por su condición, él y los dos ladrones son las personas que más frío han pasado, pues apenas llevan ropa cuando están crucificados. Otros personajes, sin embargo, pueden abrigarse más debajo de las túnicas”, explica Joaquín Latova, uno de los organizadores.

En el momento de la crucifixión, la lluvia dio una tregua y la escena culminó como estaba prevista.

Los responsables de esta Pasión Viviente que se comenzó a representar en 1972, coinciden en que ésta ha sido, sin duda, la edición “más dura”. “Ha sido heróico, pues todos estaban empapados, incluso niños pequeños, y sin embargo han querido cumplir mejor que nunca”, matiza Latova.