Amnistía pide que se respeten los DDHH en Europa a 20 años de la caída del Muro de Berlín

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
La organización humanitaria Amnistía Internacional (AI) ha reclamado a los Gobiernos de Europa, con motivo del vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, que actúen "con urgencia" para poner fin a los abusos contra los Derechos Humanos "que se infligen a migrantes, solicitantes de asilo, personas detenidas y minorías". Asimismo, ha denunciado que en varios países de la desaparecida URSS, entre ellos la propia Rusia, sigue habiendo "presos de conciencia", en especial periodistas y activistas de Derechos Humanos que son detenidos por "ejercer su derecho fundamental a la libertad de expresión, asociación y religión".
"Aunque la caída del Muro de Berlín simbolizó la apertura de las

fronteras, la respuesta habitual de la Europa actual ante los desafíos de la migración es convertir el continente en una fortaleza", declaró el director del Programa Regional para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional, Nicola Duckworth. "Personas que huyen de la pobreza, la violencia o la persecución en otras partes del mundo han sido empujadas literalmente al mar", añadió.

Al respecto, AI recordó que el pasado mes de mayo, "se puso en peligro la vida y la seguridad de cientos de personas migrantes y solicitantes de asilo que estaban a bordo de tres barcos en el mar Mediterráneo, primero por una discusión entre las autoridades de Italia y Malta en relación con su obligación de responder a las llamadas de desastre marítimo, y después por la decisión del Gobierno italiano de enviar a esas personas a Libia, sin valorar sus

necesidades de protección".

Asimismo, prosiguió la organización, los Gobiernos europeos "deben también hacer más para investigar las denuncias de tortura, malos tratos y detención ilícita durante la guerra contra el terror liderada por Estados Unidos". "En la nueva Europa posterior al Muro de Berlín, los Derechos Humanos vuelven a ser atacados", afirmó Duckworth. "En esta ocasión son víctimas de la pretensión de

los Estados de que es preciso sacrificar incluso los Derechos Humanos

más básicos, como el de no ser sometido a tortura, para poder

contrarrestar las amenazas terroristas", señaló.

Al respecto, la organización recordó que tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, "Europa albergó cárceles secretas dirigidas por la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA), donde las personas detenidas fueron víctimas de desaparición forzada, estuvieron recluidas en condiciones constitutivas de tortura y fueron sometidas a técnicas de interrogatorio abusivas".

Asimismo, prosiguió Nicola Duckworth. "es vergonzoso que los frutos de 20 años de crecimiento económico y mayor unidad política desde la caída del Muro de Berlín no hayan sido compartidos en plano de igualdad por todas las personas". Al respecto, denunció, "sigue habiendo problemas de racismo y discriminación graves y profundamente arraigados en el corazón de la moderna Europa".

Ejemplo de ello es "la discriminación sistémica" que sufren en Europa las comunidades gitanas, "que en gran medida continúan excluidas de la vida pública en todos los países". De hecho, según AI, "las personas romaníes de Europa oriental fueron en muchos casos las primeras en quedar excluidas del empleo cuando se privatizaron las empresas que eran de propiedad estatal".

PRESOS DE CONCIENCIA

Por otra parte, "20 años después de la caída del Muro de Berlín", Amnistía Internacional sigue reconociendo como presos de conciencia a periodistas y activistas de los Derechos Humanos detenidos por tratar de ejercer su derecho fundamental a la libertad de expresión, asociación y religión en Azerbaiyán, Bielorrusia, Moldavia, Rusia, Uzbekistán y Turkmenistán.

"En el Berlín actual queda poco del muro físico que hace 20 años era un símbolo de la división y la represión. Pero sigue habiendo muros que hacen que unas personas sean más iguales que otras en lo relativo al disfrute del espectro completo de los Derechos Humanos", manifestó Nicola Duckworth.