Aprueban trasvasar 70 hm3 a Levante y las Tablas de Daimiel
01/10/2010 - 09:45

Por: Redacción
TAJO-SEGURA
Se destinarán 24,4 hm3 a consumo humano, 25 a riego y hasta 20 al Parque Nacional
El Consejo de Ministros aprobó ayer un envío de 24,4 hectómetros cúbicos para garantizar el suministro de agua para abastecimiento humano y riego de socorro a diversos municipios del sureste peninsular, y otro de 25 hectómetros cúbicos para riego, una vez oídos los informes de la Comisión Central de Explotación del Acueducto Tajo-Segura y del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.
Según informó ayer el Gobierno, este envío de agua, para el trimestre octubre-diciembre, servirá para garantizar el agua potable de la población de la Mancomunidad de los Canales del Taibilla (2,5 millones de personas pertenecientes a 79 municipios de Murcia, Alicante y Albacete) y a los municipios almerienses dependientes de la entidad pública Galasa. Además, el regadío recibirá un trasvase de 25 hectómetros cúbicos de agua para la supervivencia de las plantaciones leñosas. Será la Dirección General del Agua del departamento que dirige la ministra Elena Espinosa, la encargada de fijar el calendario de estos trasvases.
Pero además de esta decisión, el Consejo de Ministros aprobó un trasvase desde el acueducto Tajo-Segura de hasta 20 hectómetros cúbicos para salvar el Parque Nacional de Tablas de Daimiel, con lo que se da el visto bueno a las obras de emergencia para el control y extinción de fuegos de turba en el parque que el Ministerio de Medio Ambiente está llevando a cabo. La situación ambiental en que se encuentra el parque, en la que destaca la desecación de las turbas, está provocando la pérdida de estructura de las mismas. Asimismo, se ha producido un fuego subterráneo que debe ser controlado de forma inmediata y con los medios adecuados, según el Gobierno.
Situación de excepcionalidad
Los embalses de la cabecera del Tajo continúan, no obstante, en situación de excepcionalidad y sus reservas se sitúan en torno a 374 hectómetros cúbicos de agua, un volumen superior a los 240 hectómetros cúbicos límite que establece por la Ley el Plan Hidrológico Nacional de 2001, por debajo del cual no se debe trasvasar agua, con el fin de garantizar la atención de las necesidades de la cuenca del Tajo.
El Ejecutivo tomó la decisión aprobada ayer en base a los mismos criterios de máxima precaución, prudencia, racionalidad y cautela que ha empleado en cada una de las reuniones de pasados Consejos de Ministros que han abordado este tema, dando absoluta prioridad al abastecimiento humano. El Gobierno pide a la población que siga manteniendo sus hábitos de ahorro, concienciación y sensibilidad.
Para el presidente de la Asociación de Municipios Ribereños a Entrepeñas y Buendía, Julián Rebollo, este nuevo trasvase es un esperpento. Las reservas de la cuenca del Tajo están al 13 o al 14 por ciento, mientras que la del Segura supera el 40, algo de lo que no se habla. Por ello, señaló que la decisión del Gobierno hará que se lleve agua desde donde no hay hasta donde hay. Asimismo, Rebollo insistió en que este tipo de decisiones las tomen personas responsables y expertos pensando a medio y largo plazo, aunque no discuto la intervención de los políticos. Respecto a la derivación aprobada para las Tablas de Daimiel, el presidente ribereño matizó que la situación del acuífero es dramática desde hace años, y no se ha hecho nada; al igual que con la situación del Tajo. Por último, Rebollo denunció la lenta evolución de las desaladoras en el Levante, donde los 12 ó 18 hectómetros cúbicos que ganan al año se emplean para aprobar nuevas concesiones de regadío.
En el mismo sentido, la Plataforma en Defensa del Tajo y del río Alberche lamenta que se disponga libremente del agua de la cabecera del río para cubrir las necesidades hídricas de quien lo pida, y se opuso a que se trasvase agua tanto para la cuenca del Segura como para el Parque Nacional. Para este último caso, la plataforma propone utilizar el agua del embalse de Peñarroya y que se deje de saquear la cabecera del Tajo.
Pero además de esta decisión, el Consejo de Ministros aprobó un trasvase desde el acueducto Tajo-Segura de hasta 20 hectómetros cúbicos para salvar el Parque Nacional de Tablas de Daimiel, con lo que se da el visto bueno a las obras de emergencia para el control y extinción de fuegos de turba en el parque que el Ministerio de Medio Ambiente está llevando a cabo. La situación ambiental en que se encuentra el parque, en la que destaca la desecación de las turbas, está provocando la pérdida de estructura de las mismas. Asimismo, se ha producido un fuego subterráneo que debe ser controlado de forma inmediata y con los medios adecuados, según el Gobierno.
Situación de excepcionalidad
Los embalses de la cabecera del Tajo continúan, no obstante, en situación de excepcionalidad y sus reservas se sitúan en torno a 374 hectómetros cúbicos de agua, un volumen superior a los 240 hectómetros cúbicos límite que establece por la Ley el Plan Hidrológico Nacional de 2001, por debajo del cual no se debe trasvasar agua, con el fin de garantizar la atención de las necesidades de la cuenca del Tajo.
El Ejecutivo tomó la decisión aprobada ayer en base a los mismos criterios de máxima precaución, prudencia, racionalidad y cautela que ha empleado en cada una de las reuniones de pasados Consejos de Ministros que han abordado este tema, dando absoluta prioridad al abastecimiento humano. El Gobierno pide a la población que siga manteniendo sus hábitos de ahorro, concienciación y sensibilidad.
Para el presidente de la Asociación de Municipios Ribereños a Entrepeñas y Buendía, Julián Rebollo, este nuevo trasvase es un esperpento. Las reservas de la cuenca del Tajo están al 13 o al 14 por ciento, mientras que la del Segura supera el 40, algo de lo que no se habla. Por ello, señaló que la decisión del Gobierno hará que se lleve agua desde donde no hay hasta donde hay. Asimismo, Rebollo insistió en que este tipo de decisiones las tomen personas responsables y expertos pensando a medio y largo plazo, aunque no discuto la intervención de los políticos. Respecto a la derivación aprobada para las Tablas de Daimiel, el presidente ribereño matizó que la situación del acuífero es dramática desde hace años, y no se ha hecho nada; al igual que con la situación del Tajo. Por último, Rebollo denunció la lenta evolución de las desaladoras en el Levante, donde los 12 ó 18 hectómetros cúbicos que ganan al año se emplean para aprobar nuevas concesiones de regadío.
En el mismo sentido, la Plataforma en Defensa del Tajo y del río Alberche lamenta que se disponga libremente del agua de la cabecera del río para cubrir las necesidades hídricas de quien lo pida, y se opuso a que se trasvase agua tanto para la cuenca del Segura como para el Parque Nacional. Para este último caso, la plataforma propone utilizar el agua del embalse de Peñarroya y que se deje de saquear la cabecera del Tajo.