Armenia recuerda a las víctimas del genocidio

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
Más de un millón de armenios asistieron, a lo largo del día de ayer, al acto que se celebró en el parque Tstsernaka, en Ereván, para recordar a los cientos de miles de víctimas del conflicto con el Imperio Otomano entre 1915 y 1917. Considerado como un genocidio sistemático, es conocido como la Gran Calamidad por las autoridades armenias, y hoy en día sigue siendo uno de los principales puntos de conflicto con Turquía.
La conmemoración no podría suceder en un momento más esperanzador para la economía armenia: el acuerdo para la “normalización” de las relaciones con Turquía podría concluir con la reapertura de la frontera entre ambos países, cerrada desde 1993, lo que repercutiría en un beneficio comercial inmediato.
Armenia, un país con unos tres millones de habitantes y situado en un lugar estratégicamente esencial -vecino de Rusia e Irán; puente entre Europa del Este y O. Próximo--, está inmersa en un proceso de transición en el que el Gobierno de coalición intenta cumplir con las expectativas fijadas para en la relación con la Unión Europea, el sueño de la gran mayoría de sus habitantes y reflejo del cambio de mentalidad que acompaña a las nuevas generaciones de esta ex república soviética. Sin embargo, la UE insiste en que Armenia lleve a cabo importantes reformas. Valga como ejemplo el informe emitido ayer por la Comisión Europea sobre las reformas del país, en el que se recomiendan “mejoras” en la situación de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales: la protección de los derechos del menor todavía no está garantizada, las mujeres gozan de amplias libertades pero se encuentran virtualmente desprotegidas en los casos de violencia doméstica, y decenas de personas permanecen encarceladas, según informes de ONG recogidos por la CE, por oponerse pacíficamente al Gobierno de Ereván durante las trágicas elecciones del pasado año, que se saldaron con 10 muertos, centenares de arrestados, y la declaración temporal del Estado de Excepción.
La silenciosa concentración en el Acto por el Genocidio, que contó con la presencia de las principales autoridades armenias, incluyendo al presidente Serj Sarkisian, se produjo sin el menor atisbo de tensión. Decenas de miles de armenios presentaban sus respetos con una rosa en la mano ante una llama perenne, en recuerdo del millón y medio de fallecidos, según Armenia (300.000, según Turquía) y otros tantos desplazados durante el enfrentamiento contra el Imperio Otomano.


Turquía se ha negado siempre a definir las masacres como “genocidio”, algo que sin embargo respalda casi dos docenas de países, aunque es el deseo de algunos grupos políticos armenios que comparten el poder con el Partido Republicano --que no obstante cuenta con mayoría parlamentaria--.

Sin ir más lejos, el secretario de Política Internacional de la Federación Armenia Revolucionaria (FAR), Giro Manolian, condenaba la declaración de entendimiento por haber sido redactada “sin su consentimiento” y por demostrar que “el Gobierno parece haberse plegado a los deseos de Turquía”, según declaró a Europa Press.

En cualquier caso, se trata de un episodio absolutamente decisivo en la historia reciente de ambos países, que terminó generando una diáspora armenia en el extranjero que sirve de pilar imprescindible para la economía del país, y que supuso un factor esencial en el actual conflicto de la localidad del Alto Karabaj, donde Turquía respalda a los efectivos azeríes que intentan arrebatar el control de la región al Gobierno no reconocido de la región, dependiente de Ereván.

La renuncia a la posesión de este enclave es una de las precondiciones impuestas por Ankara para el desarrollo de las negociaciones, como lo es también el rechazo al reconocimiento del Genocidio Armenio. Ambas precondiciones son consideradas inaceptables por el Ejecutivo de Ereván. “No podemos negociar un acuerdo basado en condiciones previas. Es así de sencillo”, explicó el Ministro armenio para Situaciones Excepcionales, Mger Shahgaldyan.