Arranca la ofensiva antitalibán en Afganistán

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
Por tierra y aire, ayer comenzó la ofensiva militar del Ejército afgano y la Alianza para expulsar a los insurgentes talibán que el pasado lunes ocuparon varias aldeas en el distrito de Arghandab, cerca de Kandahar, en el sur de Afganistán.
Los ataques provocaron inicialmente la muerte de al menos una veintena de milicianos. Mientras, cuatro soldados británicos, entre ellos la primera mujer de esa nacionalidad fallecida desde que comenzó el conflicto, perecieron por la explosión de una bomba en la provincia de Helmand. Las autoridades llevaban días alertando de lo que parecían ser los preparativos para una guerra en el sur de Afganistán, con puentes derribados y reparto de minas por parte de los 600 talibán que el lunes tomaron algunos pueblos de Arghandab, días después de liberar a cientos de presos en un ataque contra la principal cárcel de Kandahar, la segunda ciudad más grande del país. Ahora, una operación conjunta de los militares locales y las fuerzas de la OTAN pretende expulsar a los milicianos de las zonas asediadas, de las que cientos de familias han tenido que huir desde el lunes por temor a los enfrentamientos directos.

Buenos pasos
El portavoz del Ministerio de Interior, Zemarai Bashari, aseguró que “la operación esta yendo muy bien”, ya que “las fuerzas de seguridad afganas han hecho progresos”, según informaciones de Al Jazeera recogidas por otr/press. Sin embargo, el portavoz talibán Yousuf Ahmadi negó este optimismo oficial recalcando que la ofensiva “no ha sido capaz de avanzar ni un metro” en el territorio bajo control rebelde. En este sentido, advirtió incluso de nuevos ataques organizados desde Arghandab en Kandahar, particularmente atentados suicidas.
El Ministerio de Defensa confirmó que los primeros combates se saldaron con el fallecimiento de al menos 20 talibán, entre ellos tres líderes, y dos soldados afganos. Por otra parte, cuatro policías perecieron cuando una bomba activada por control remoto explotó en la provincia de Kohost, al sudeste, antes de que un atentado suicida abortado contra un convoy de la Alianza matase a dos civiles e hiriese a otros diez en la provincia de Farah, al oeste del país árabe.
Londres anunció el lunes un aumento de su despliegue en Afganistán, hasta superar la cifra récord de 8.000 soldados, pese a que sus bajas desde la invasión superan el centenar y la opinión pública comienza a desconfiar de la participación británica.