Arrancan en Marchamalo los Clubs de Lectura con cerca de 200 lectores inscritos

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Durante esta semana han comenzado los primeros encuentros del curso 2008-09 para el Club de Lectura de la Biblioteca municipal Fernando Olalla de Marchamalo, que mantiene sus cifras de inscripción en más de dos centenares de lectores. Los primeros en reanudar estos encuentros en torno al placer de la lectura fueron los más pequeños, miembros del Club de Lectura infantil, que el pasado miércoles volvieron a encontrarse en el aula del Ateneo Arriaca.
Éste es el más numeroso de los dos grandes grupos del Club, compuesto por 170 niños que se reúnen una vez por semana durante una hora, entre las 16.00 y las 20.00 horas, para potenciar su afición y sus hábitos en torno a la lectura. Los alumnos se dividen en 18 grupos con un número reducido de ellos en cada uno, con el objetivo de que la monitora pueda trabajar más pormenorizadamente en el desarrollo de las cualidades de cada uno.
Ya durante la tarde de ayer y la de hoy viernes se irán incorporando nuevos grupos de alumnos, como es el caso de los miembros del Club de Lectura para adultos, que comenzará el curso llegando a los 25 miembros. Éstos podrán desarrollar a partir de ahora su pasión por la lectura, trabajando sobre un título propuesto por la bibliotecaria durante la semana para ponerlo en común e intercambiar impresiones y conclusiones cada tarde de viernes. El libro escogido para comenzar el presente curso será Flores para Lucrecia Borgia, de Carolina Dafne Alonso, primer plato de lo que se espera que sea un completo menú con más de una decena de obras.
El Club de Lectura para adultos se considera una actividad más de las ofertadas por la Biblioteca, por lo que sus usuarios y todo aquel que esté interesado no tienen que abonar cuota alguna, tan sólo los gastos derivados de posibles actividades adicionales relacionadas con el curso, como posibles visitas a espectáculos programados por el Ateneo Arriaca de Marchamalo o el teatro Buero Vallejo de la capital. En el caso del Club de Lectura infantil, el pago por la actividad es simbólico con el objetivo de garantizar la continuidad de los niños que dispongan de una plaza.