Aumenta la tensión entre Pakistán y Estados Unidos

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

La tensión existente entre Estados Unidos y Pakistán sobre lo que Washington considera cierta incapacidad del Gobierno de Islamabad para contener la amenaza terrorista en la frontera con Afganistán, amenaza con subir un punto más después de los últimos roces entre tropas estadounidenses y paquistaníes en esta región, habitual refugio de elementos afines a los talibán.
La tensión existente entre Estados Unidos y Pakistán sobre lo que Washington considera cierta incapacidad del Gobierno de Islamabad para contener la amenaza terrorista en la frontera con Afganistán, amenaza con subir un punto más después de los últimos roces entre tropas estadounidenses y paquistaníes en esta región, habitual refugio de elementos afines a los talibán.
El pasado martes, fuerzas paquistaníes abrían fuego contra dos helicópteros de rastreo OH-58 antes de intercambiar disparos con tropas estadounidenses. Islamabad esgrimió que los aparatos habían invadido el espacio aéreo, pero Estados Unidos indicó que el incidente tuvo lugar dentro de territorio afgano. El caso es que la zona está tan pobremente delimitada que ambas partes aseguran tener razón a la hora de describir la situación, que afortunadamente no dejó heridos, según explica la revista Time.
Durante su visita a Nueva York con motivo de la reunión de Alto Nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas, el recién nombrado presidente paquistaní, Asif Alí Zardari, declaró que “a veces la frontera es tan difusa que no se sabe cuando se ha cruzado”, según indicó antes de reunirse con la secretaria de Estado norteamericana, Condollezza Rice. Pero este incómodo enfrentamiento tiene lugar justo en un momento en el que las fuerzas estadounidenses han incrementado su ofensiva contra los refugios empleados por los milicianos. Esta semana, el Ejército paquistaní asegura haber hallado los restos de un avión espía en su suelo -EEUU volvió a insistir en que dicho aparato se había estrellado en Afganistán- después de que la alerta se elevara drásticamente tras el atentado suicida contra el hotel Marriott en Islamabad, que se cobró la vida de 53 personas. Y al mismo tiempo, el diario independiente Army Times citaba anónimamente a un marine estadounidense que aseguraba que el Ejército paquistaní había reanudado, el año pasado, sus operaciones de suministro a los milicianos talibán afganos.
No obstante, y tras el intercambio de disparos del pasado jueves, los oficiales estadounidenses se apresuraron a subrayar su deseo de seguir cooperando con Pakistán, incluso cuando el propio Zardari declaró que su país “no puede permitir que su territorio y soberanía sigan siendo violados por los países amigos”. Estas declaraciones las realizaba en su primera comparecencia tras asumir el cargo, justo antes del ataque con camión bomba contra la instalación hotelera de la capital.
Fuentes del Pentágono indicaban sus molestias ante la posibilidad de que los paquistaníes hubieran derribado su avión. Tuvo que ser el nuevo jefe del Mando Central, el general David Petraeus -el antiguo comandante de las tropas internacionales en Irak- quien reconociera las dificultades “existenciales” que atraviesa el Gobierno de Islamabad a la hora de enfrentarse al extremismo, o “un sindicato” compuesto por “miembros auténticos de Al Qaeda, talibán, y un conglomerado de elementos extremistas”.
El problema, según la revista, es que tanto Pakistán como EEUU parecen incapaces de estar de acuerdo sobre el papel que las fuerzas estadounidenses deberían desempeñar en suelo paquistaní. El enfrentamiento del pasado jueves pone de relieve los problemas en el país asiático desde los atentados del pasado 11-S de 2001.