Benedicto XVI pide la paz entre israelíes y palestinos

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
Benedicto XVI pidió durante su viaje a Oriente Próximo que los principales dirigentes “hagan todo lo posible” para llegar a “una solución justa a las enormes dificultades” de los pueblos israelí y palestino para que “puedan vivir en una patria que sea la propia”.
Además, el Papa solicitó que la ciudad de Jerusalén y los santos lugares sean accesibles a los peregrinos cristianos, musulmanes y judíos, y se retiren así las restricciones que en muchas ocasiones imponen las autoridades israelíes.
El Santo Padre aterrizó en la mañana de la jornada de ayer en el aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv, donde fue recibido por el presidente de Israel, Simon Peres y el primer ministro, Benjamin Netanyahu. Durante su primer discurso, Benedicto XVI animó a todos a encontrar “una solución justa a las enormes dificultades” de los pueblos israelí y palestino para que puedan vivir “en paz, en una patria que sea la propia, dentro de unos confines seguros e internacionalmente reconocidos”.
“En unión con todos los hombres de buena voluntad, suplico a cuantos están investidos de autoridad que inicien todos los caminos posibles para llegar a una solución justa a las enormes dificultades, para que ambos pueblos puedan vivir en paz”, explicó Benedicto XVI. Asimismo, reiteró a las autoridades políticas de la zona para que busquen los caminos para encontrar la paz. “La esperanza de numerosos hombres, mujeres y niños por un futuro más seguro y más estable dependen del éxito de las negociaciones” entre palestinos e israelíes, prosiguió el Papa, que agregó que “a tal propósito, espero y rezo que pronto se pueda crear un clima de mayor confianza”.
Además, durante su discurso defendió la libertad religiosa para que los peregrinos no se encuentren en muchas ocasiones numerosas barreras y restricciones políticas que les impidan acudir a los lugares santos. Ya sean cristianos, judíos o musulmanes, el Papa incidió en que los peregrinos “puedan acceder libremente”, “participar en todas las ceremonias religiosas y promover un digno mantenimiento de los edificios de culto que están en estos santos espacios”.