Brihuega revive la emoción de su encierro campero tras una rápida y limpia carrera
El histórico festejo alcarreño reúne a miles de aficionados ante astados de gran arboladura. AMPLIA GALERÍA FOTOGRÁFICA DE RAFAEL MARTÍN. MAÑANA ACTUALIZACIÓN.
El tradicional encierro de Brihuega, uno de los festejos taurinos populares más antiguos y emblemáticos de toda España, volvió a cumplir con su cita anual este domingo 16 de agosto. Reconocido oficialmente como Fiesta de Interés Turístico Regional, el evento congregó a una abrumadora expectación de miles de aficionados y corredores llegados desde todas las partes del territorio nacional. Todos ellos se dieron cita en la villa alcarreña para contemplar la espectacular salida del ganado por los campos de la localidad, en una jornada donde la alta afluencia de público marcó el pulso de la celebración.
El festejo comenzó con diez minutos de retraso sobre la hora inicialmente anunciada por la organización. A pesar de este pequeño desajuste horario, la tensión y el ambiente de las grandes ocasiones se mantuvieron intactos entre la multitud que abarrotaba el recorrido urbano. La expectación era máxima para presenciar la salida de los animales, perfectamente orquestada por los encargados de la seguridad y el manejo de las reses.El estallido inicial dio paso a la salida de los cuatro toros titulares que habían sido anunciados oficialmente por el Ayuntamiento de Brihuega. Los astados salieron de los chiqueros de la plaza de toros marchando perfectamente hermanados con los bueyes, iniciando una marcha ascendente que los llevó más arriba de las piscinas, una vez pasadas las naves municipales.
Este primer tramo propició una carrera veloz, muy rápida y aparentemente limpia. Numerosos corredores se sumaron en el último tramo del recorrido peatonal, intentando ajustar sus pasos a la velocidad de la manada. Los mozos demostraron su pericia y destreza en un escenario de alta adrenalina, desafiando la fuerza del ganado sobre el asfalto briocense en un despliegue de valor que caracteriza a esta emblemática cita taurina.Los cuatro toros exhibieron el hierro salmantino de “El Vellosino”, una de las ganaderías estandarte del campo charro. Los astados hicieron honor a su prestigio y procedencia, destacando por su imponente trapío, su cuajo y su seria presentación. Los animales lucieron grandes arboladuras en los pitones, además de una planta que infundió un respeto absoluto entre los miles de aficionados presentes en los aledaños del trazado.
Posteriormente, a las siete de la tarde, los cuatro toros llegaron al llano. Tres de ellos lo hicieron junto a los bueyes titulares, mientras que el cuarto fue conducido por los mozos a pie y apoyado por los bueyes escoba. Ya asentados en el llano, las reses sembraron una gran emoción y riesgo durante todo el recorrido, el cual estuvo completamente plagado de un público muy pendiente de la evolución de los cuatro ejemplares salmantinos.
Los astados de “El Vellosino” destacaron por su seriedad y por mostrar un buen comportamiento general. Los animales hicieron gala de una gran nobleza a la hora del manejo y en el momento de recoger a los bueyes. No obstante, en la zona de las naves, los ejemplares acudieron con fijeza a cientos de cites, recortes y chaquetazos ejecutados por los aficionados y especialistas del festejo popular, quienes midieron sus fuerzas en lances de gran plasticidad visual.El encierro de este año volvió a dejar una profunda huella en los aficionados, quienes pudieron disfrutar, un año más, de una cita que está marcada en rojo en el calendario taurino de la provincia de Guadalajara. A pesar de los contratiempos meteorológicos que afectaron a otros actos de las fiestas durante la semana -como la suspensión de la Procesión de la Recogida de la Cera debido a una fuerte tormenta-, la jornada campera se desarrolló con total normalidad. La patrona de la villa, la Virgen de la Peña, sí pudo salir en procesión el pasado día 15 arropada por sus devotos, sirviendo como preámbulo idóneo para este multitudinario festejo dominical. La perfecta coordinación organizativa garantizó que el encierro mantuviera el rigor y el brillo fidedigno de su historia.






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