Brown será el primer mandatario británico en 18 años que afronte la reelección con el paro en aumento
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
REINO UNIDO
Tatcher y John Major experimentaron la misma situación y fueron capaces de mantener el poder
El primer ministro británico, Gordon Brown, afrontará las elecciones previstas para 2010 con un severo aumento del paro y será el primer mandatario de Reino Unido en experimentar esta situación en 18 años, según un informe de la asociación de Cámaras de Comercio Británicas (BCC, en sus siglas en inglés), que apunta a que a mediados del próximo año la cifra podría alcanzar los 3,2 millones.
De esta forma, desde que se hicieran con el poder en 1997, los laboristas afrontan por primera vez una cita con las urnas con un saldo negativo en el mercado laboral, uno de sus grandes resultados hasta el pasado año, puesto que durante su gestión la tasa no había hecho más que descender.
Sin embargo, el estudio de la BCC refleja que, pese a que el Gobierno confía en que la recuperación de la recesión comience a final de este ejercicio y se vaya materializando en la primera mitad del próximo, cuando se celebren los comicios, que como máximo deberán convocarse en junio, la cifra de desempleados será la más alta en décadas.
En consecuencia, Brown será el primer mandatario británico en 18 años que afronte una cita electoral con el desempleo en aumento, si bien su posición sería similar a la experimentada por los conservadores Margaret Tatcher en 1983 y John Major en 1992, quienes fueron capaces de mantenerse en Downing Street pese a las dificultades que la severa recesión que sufrían las islas representaba para sus posibilidades de reelección.
Así, aunque la recuperación en los 80 comenzó ya en 1981, el desempleo siguió aumentando hasta llegar a su pico máximo en 1986, mientras que, por lo que respecta a la década pasada, la economía empezó a crecer de nuevo en primavera de 1992, justo cuando se celebraron las elecciones, si bien el paro no dejó de crecer hasta principios del año siguiente.
CORRECCIONES
Al respecto, el propio ministro del Tesoro, Alistair Darling, reconoció que había subestimado la gravedad de la crisis y prevé corregir las previsiones a la baja en el presupuesto anual que dará a conocer el 22 de abril. En el ajuste presupuestario de noviembre había situado la recuperación para junio, pero finalmente parece que no se producirá hasta final de año. Además, otros organismos como el Instituto de Estudios Fiscales han apuntado que el Gobierno deberá recaudar unos 39.000 millones de libras anuales hasta 2016 para mantener el endeudamiento bajo control.
En este contexto, ayer mismo Brown y Darling se reunieron en la residencia oficial del primer ministro con el gobernador del Banco de Inglaterra (BoE), Mervyn King; y con el presidente de la Autoridad de Servicios Financieros (FSA, en sus siglas en inglés), Lord Adair Turner; para estudiar cómo aplicar en la economía doméstica las medidas adoptadas en la reciente cumbre del G-20.
Según informó Downing Street en un comunicado, la reunión sirvió para constatar el acuerdo existente en torno a la necesidad de impulsar las decisiones y la coincidencia en que se había hecho un "buen progreso" para apoyar áreas clave de la economía. No obstante, hoy mismo se mantendrán nuevas conversaciones, centradas en este caso en la reforma del sistema financiero y en la recuperación del préstamo bancario.
Además, la de ayer fue la primera vez que Brown se vio con el gobernador del BoE, quien tan sólo una semana antes del G-20 que el primer ministro presidió lo había advertido de que las arcas británicas "no pdían permitirse" un nuevo paquete de estímulos fiscales, debido al severo nivel de endeudamiento que presenta ya. El primer ministro era, junto al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, uno de los principales defensores de una expansión fiscal, si bien todos los sectores institucionales de su país, incluido su titular del Tesoro, se oponían.
Sin embargo, el estudio de la BCC refleja que, pese a que el Gobierno confía en que la recuperación de la recesión comience a final de este ejercicio y se vaya materializando en la primera mitad del próximo, cuando se celebren los comicios, que como máximo deberán convocarse en junio, la cifra de desempleados será la más alta en décadas.
En consecuencia, Brown será el primer mandatario británico en 18 años que afronte una cita electoral con el desempleo en aumento, si bien su posición sería similar a la experimentada por los conservadores Margaret Tatcher en 1983 y John Major en 1992, quienes fueron capaces de mantenerse en Downing Street pese a las dificultades que la severa recesión que sufrían las islas representaba para sus posibilidades de reelección.
Así, aunque la recuperación en los 80 comenzó ya en 1981, el desempleo siguió aumentando hasta llegar a su pico máximo en 1986, mientras que, por lo que respecta a la década pasada, la economía empezó a crecer de nuevo en primavera de 1992, justo cuando se celebraron las elecciones, si bien el paro no dejó de crecer hasta principios del año siguiente.
CORRECCIONES
Al respecto, el propio ministro del Tesoro, Alistair Darling, reconoció que había subestimado la gravedad de la crisis y prevé corregir las previsiones a la baja en el presupuesto anual que dará a conocer el 22 de abril. En el ajuste presupuestario de noviembre había situado la recuperación para junio, pero finalmente parece que no se producirá hasta final de año. Además, otros organismos como el Instituto de Estudios Fiscales han apuntado que el Gobierno deberá recaudar unos 39.000 millones de libras anuales hasta 2016 para mantener el endeudamiento bajo control.
En este contexto, ayer mismo Brown y Darling se reunieron en la residencia oficial del primer ministro con el gobernador del Banco de Inglaterra (BoE), Mervyn King; y con el presidente de la Autoridad de Servicios Financieros (FSA, en sus siglas en inglés), Lord Adair Turner; para estudiar cómo aplicar en la economía doméstica las medidas adoptadas en la reciente cumbre del G-20.
Según informó Downing Street en un comunicado, la reunión sirvió para constatar el acuerdo existente en torno a la necesidad de impulsar las decisiones y la coincidencia en que se había hecho un "buen progreso" para apoyar áreas clave de la economía. No obstante, hoy mismo se mantendrán nuevas conversaciones, centradas en este caso en la reforma del sistema financiero y en la recuperación del préstamo bancario.
Además, la de ayer fue la primera vez que Brown se vio con el gobernador del BoE, quien tan sólo una semana antes del G-20 que el primer ministro presidió lo había advertido de que las arcas británicas "no pdían permitirse" un nuevo paquete de estímulos fiscales, debido al severo nivel de endeudamiento que presenta ya. El primer ministro era, junto al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, uno de los principales defensores de una expansión fiscal, si bien todos los sectores institucionales de su país, incluido su titular del Tesoro, se oponían.