Bruselas espera la inmediata reanudación del suministro de gas

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

La Unión Europea ha decidido involucrarse plenamente en la disputa político-comercial de Rusia y Ucrania por el gas, comprometiéndose a enviar observadores a las fronteras de ambos países para verificar el volumen de los recursos que llegan a la frontera ucraniana y el que sigue efectivamente hacia la UE después, por los gasoductos que cruzan aquella república.
José Manuel Durao Barroso, manifestó ayer desde Praga, donde asistía a una reunión de la Comisión con el gobierno checo, que preside la UE este semestre, que tanto Rusia como Ucrania han aceptado a los observadores comunitarios, una propuesta en sus orígenes de la UE. Una reunión programada para hoy en Bruselas deberá ultimar los detalles.
El encuentro ha despertado grandes expectativas, sobre todo después del corte total del aprovisionamiento decidido por Vladimir Putin hoy por la tarde. Asistirán a él representantes de la rusa Gazprom, de la empresa ucraniana de gas Naftogas, de los gobiernos de ambos países, de la Comisión y de la presidencia.A comienzos de mes, como ya hiciera hace tres años y por razones similares, Gazprom inició una reducción progresiva de suministros por los gasoductos que surten a Ucrania y, después, a la UE. El origen de la disputa está, hoy como entonces, en los precios: Ucrania ofrece a Gazprom 201 dólares por 1.000 metros cúbicos de gas, menos de la mitad de lo que la empresa rusa exige.

Primeros afectados
El desacuerdo persiste y diversos países europeos, empezando por los más orientales, han comenzado a padecer cortes en el suministro. Moscú acusa directamente a las autoridades ucranianas de “robar” el gas que transita por su territorio camino de la UE y estas lo niegan. Ayer, Barroso manifestaba que, de seguir las cosas así, Rusia y Ucrania serían considerados “socios no fiables” para Europa. No es una amenaza banal. Ucrania vive un momento trascendental de su historia, tensionada respectivamente por sus almas europea y rusa y Rusia tiene a gala que ha cumplido “siempre” con sus compromisos energéticos. A la Unión Europea no le interesaba intervenir en este conflicto, de apariencia comercial pero de trasfondo político. Está embarcada en la negociación de un acuerdo estratégico de asociación con Moscú por un lado, mientras que, por otro, gestiona como mejor puede las ambiciones pro europeas de Kiev, contradictorias con los intereses estratégicos del Kremlin.