Buitres y lobos atacan a 101 cabezas de ganado durante el último bienio
Boca que por mucho se abre, o por sueño o por hambre cuenta la sabiduría popular. En el caso de los buitres y los lobos, que con cierta frecuencia saltan a la palestra de los medios de comunicación, parece ser más la segunda razón por la cual deciden cobrar protagonismo.
Las cifras tampoco parecen evidenciar un incremento reseñable en cuanto a número de ataques se refiere. En concreto durante 2010 se registraron 19 ataques de estas aves carroñeras a ganado, cifra que alcanza los 32 en el caso de los carnívoros en el mismo periodo. El año anterior fue ligeramente más prolífico para los buitres, quienes realizaron 21 ataques, mientras que de los lobos fueron registrados 29, tres menos que el curso pasado. Si bien es cierto que aunque los animales no se ven obligados a rascarse el bolsillo para alimentarse, sí hay ciertos factores que han podido influir en un mayor apetito en los últimos años. No obstante, hay uno de ellos que ha supuesto un considerable punto de inflexión en la alimentación de carnívoros y aves carroñeras. La crisis de las vacas locas trae, en el año 2000, la prohibición de depositar cadáveres de ganado en el campo con el objetivo de reducir el riesgo de transmisión de enfermedades y, con ello, se rompe de forma radical con una de sus principales fuentes de comida. Esta situación empeora con la llegada del invierno, cuyas bajas temperaturas dificultan la obtención del alimento. Precisamente observando las distintas épocas del año es en primavera cuando suelen producirse la mayoría de los ataques de buitres al ganado.