Bush teme que Obama se tenga que enfrentar a otro 11-S
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
ESTADOS UNIDOS
El presidente saliente estadounidense, George W. Bush, al que le quedan 8 días de mandato, realizó ayer su última rueda de prensa oficial en la Casa Blanca.
En ella aseguró que la mayor amenaza que afronta Obama es un ataque en territorio de EE UU, y le recordó a su sucesor que aún existen enemigos que quieren perjudicarles, advirtiendo al presidente electo Barack Obama sobre los retos que le esperan a partir del próximo 20 de enero. Por otro lado, aseguró que solicitaría al Congreso los 261.000 millones de euros (350.000 millones de dólares) que restan del plan de rescate económico aprobado en octubre si se lo pedía Obama, cosa que finalmente sucedió. Durante su comparecencia, Bush también tuvo palabras para el conflicto palestino-israelí, para la guerra de Irak, y para el eje del mal.
La amenaza más urgente que deberán afrontar Barack Obama y los próximos presidentes será tener que lidiar con un atentado contra nuestro territorio, aseguró Bush, durante su última comparecencia oficial ante los medios como presidente de los Estados Unidos, realizada en la Casa Blanca, una semana antes de ceder el mando. Me gustaría que no fuera así, pero todavía hay enemigos por ahí que quieren perjudicar a Estados Unidos. Y esa será la mayor amenaza. Aunque en tono pausado y relajado, el todavía presidente no dudó en volver a recurrir a su mejor discurso belicista para defenderse de las críticas a su Administración por algunos temas polémicos como las torturas en los interrogatorios.
La amenaza más urgente que deberán afrontar Barack Obama y los próximos presidentes será tener que lidiar con un atentado contra nuestro territorio, aseguró Bush, durante su última comparecencia oficial ante los medios como presidente de los Estados Unidos, realizada en la Casa Blanca, una semana antes de ceder el mando. Me gustaría que no fuera así, pero todavía hay enemigos por ahí que quieren perjudicar a Estados Unidos. Y esa será la mayor amenaza. Aunque en tono pausado y relajado, el todavía presidente no dudó en volver a recurrir a su mejor discurso belicista para defenderse de las críticas a su Administración por algunos temas polémicos como las torturas en los interrogatorios.