Cae una red de robo de coches de lujo que intervino en Guadalajara

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

En la imagen, momento de la detención de uno de los integrantes.  
Una operación llevada a cabo por el Grupo de Delincuencia Organizada del Automóvil de la Guardia Civil, iniciada a finales del año pasado, se ha saldado con la detención de los 22 integrantes de una banda que sustrajo 83 vehículos de gama alta, algunos de ellos en la provincia de Guadalajara. Después de robarlos los comercializaba en España y otros países de Europa del este.
Se trata de una de las redes más especializadas y activas de todo el Viejo Continente.

La Guardia Civil, en la operación ‘Lujo’, desarrollada en Madrid, Alicante y Málaga, ha detenido a 22 integrantes de una organización internacional (16 búlgaros, cinco españoles y un peruano), dedicada al robo vehículos de alta gama, algunos de ellos en Guadalajara, y posterior comercialización en España y otros países de Europa del este. Los detenidos son presuntos autores de los delitos de asociación ilícita, robo de vehículos, falsificación de documentos, tenencia ilícita de armas y estafa.
La operación, llevada a cabo por el Grupo de Delincuencia Organizada del Automóvil de la Guardia Civil, se inició a finales del año 2007, a raíz del estudio de la documentación intervenida en otras operaciones llevadas a cabo contra organizaciones dedicadas al robo, manipulación y comercialización de vehículos. Este análisis desveló la existencia de una de las organizaciones más especializadas y activas de Europa dedicada al robo, manipulación y venta de vehículos de alta gama, que pudiera encontrarse asentada en la Comunidad de Madrid.
A partir de este momento, la Guardia Civil identificó a varias personas de la banda que fueron sometidas a vigilancia y que permitió localizar los puntos donde se encontraban otros integrantes de la red. En los desplazamientos y en los puntos de reunión concertados por la organización adoptaban importantes medidas de seguridad para dificultar su localización, procurando residir en viviendas con amplias vistas a la vía pública, para comprobar la existencia de vigilancia policial antes de abandonarlas. La red se encontraba distribuida en tres células operativas: ojeadores, autores materiales de los robos y falsificadores. Los ojeadores eran los encargados de reconocer zonas residenciales, para localizar los vehículos de alta gama que pudieran constituir objetivos, para posteriormente otro grupo sustraerlos. Una vez localizado un vehículo de interés para la organización, varios integrantes del segundo grupo se desplazaban al lugar del estacionamiento habitual, neutralizaban los sistemas antirrobo del vehículo utilizando sofisticados medios técnicos y electrónicos, y en pocos minutos lo sustraían. Seguidamente, lo trasladaban a un lugar seguro donde el grupo de falsificadores se hacía cargo de su manipulación y maquillaje.
Uno de los procedimientos utilizados para el robo consistía en la utilización de un sistema inhibidor de señales de bolsillo que neutralizaba la señal electrónica que emite la llave cuando su propietario procede al bloqueo del sistema de seguridad del vehículo. De esta forma, conseguían hacer creer al propietario del vehículo que lo había bloqueado correctamente cuando en realidad permanecía abierto, y en unos segundos se introducían en el mismo y conseguían llevárselo.
Por último, la célula de falsificadores sustituía los números de identificación del vehículo, placas de matrículas y falsificaba los documentos, para dar una apariencia legal al vehículo y así facilitar su venta.