Caja de Guadalajara da a conocer su futuro, su torre “transparente”

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Javier Solano, arquitecto de la obra, muestra una de las estancias. 
Por: VIRGINIA BODEGA
Caja de Guadalajara dio ayer a conocer su próxima, moderna y “transparente” sede, como la describió el presidente de la entidad, José Luis Ros, la torre que se levanta en el SP-10, y que ya se ha convertido en el edificio más alto de la capital. Las obras marchan según los plazos previstos y se prevé que terminen en octubre. Será en enero del año próximo cuando el rascacielos comience a cobrar ‘vida’.
Las obras del edificio más alto de la capital, el que se construye Caja de Guadalajara en el SP-10, concretamente en la avenida de Eduardo Guitián, junto a la nueva zona comercial de la ciudad, marchan a buen ritmo, según los plazos previstos inicialmente, por lo que todo apunta a que el próximo mes de octubre la nueva sede de la entidad provincial será una realidad en el cielo de Guadalajara, aunque la mudanza de los empleados no está prevista hasta el mes de enero del próximo año, toda vez que se consigan las correspondientes licencias de primera ocupación y se equipe interiormente el inmueble. El estado de la obra global se encuentra actualmente al 57 por ciento de su realización, aproximadamente, y ya es posible vislumbrar cada una de las dependencias, departamentos y salas que acogerá el gran edificio, de 15 pisos –12 alturas sobre rasante más tres plantas de sótano y semisótano–, 14.000 metros cuadrados construidos, unos 8.000 habitables y muchos millones de euros de inversión que Caja de Guadalajara viene pagando en plazo, como aseguró el presidente de la entidad, José Luis Ros, asegurando que la Caja “es muy buena pagadora”.
Después de que la obra alcanzara, el pasado mes de diciembre, los 48 metros de altura, culminando así el proceso de levantamiento de la estructura del edificio, transcurridos tres meses más ya se está procediendo al cerramiento de cada una de las plantas con enormes cristaleras, por lo que ayer los representantes de la Caja, con Ros a la cabeza, acompañados del máximo dirigente de la empresa constructora, Hercesa, Juan José Cercadillo, así como de los componentes del estudio de arquitectura que está llevando a cabo el proyecto, el bufete Catalán&Solano, con Javier Solano, el arquitecto responsable, como guía, quisieron dar a conocer en detalle el ritmo de las obras y explicar dónde se va a ubicar cada uno de los servicios y trabajos que Caja de Guadalajara comenzará a dar en esta nueva, moderna, “transparente” e imponente sede a partir de enero de 2010.
Una vez en el interior del perímetro de la obra, el primer lugar a visitar, ya dentro del edificio propiamente dicho, es el vestíbulo principal, ubicado en la planta baja, donde diariamente serán atendidos los clientes de Caja de Guadalajara y donde dispondrán también de banca virtual. Una cortina metálica actuará como línea de cerramiento automático que permitirá separar la zona de atención al público de la oficina bancaria. Junto a estos dos grandes espacios, los principales de la planta baja, habrá otros compartimentos destinados al director de oficina, a sala de reuniones, sala de espera y aseos femeninos, masculinos y adaptados a personas con movilidad reducida, los cuales se van repitiendo, con idéntica estructura, planta por planta. Completando la totalidad de metros cuadrados de esta planta baja también se sitúan los ascensores, cuatro, y las escaleras, dos, cifras que vienen a cumplir con la normativa de seguridad exigida para este tipo de edificios.

El concepto de ‘oficina-paisaje’
La primera planta alberga una amplia sala de informática, diáfana y llena de luz, característica que permite la escasez de tabiques y el cerramiento exterior realizado con enormes cristaleras en lugar de muros y paredes. Junto a ella se ubica una sala de videoconferencias y aulas de formación interna, es decir, para el uso del propio personal de la Caja. Al otro extremo de la planta y también destinado al disfrute de los trabajadores se situará la cafetería, también de gran amplitud.
Las oficinas pueblan el resto de pisos, hasta llegar al número 15, todos y cada uno de ellos con la misma distribución y estructura y pensados e ideados bajo el mismo concepto: habilitar espacios diáfanos, transparentes, llenos de luz y dotados de todas las comodidades. Desde cualquier punto de las oficinas se puede tener visión del exterior, una zona de nuevo desarrollo en la que abundan las zonas verdes. Como explicó Solano, en la concepción del edificio se ha perseguido la creación de las oficinas-paisaje, pues al ser éstas totalmente transparentes al exterior parecen fundirse con el paisaje de éste, algo muy positivo para garantizar un trabajo cómodo, dinámico, abierto y proactivo.

El arte y la cultura, a resguardo
Mientras hacia arriba se erige el cuerpo de Caja de Guadalajara, en la parte de abajo, en el semisótano, se encuentra a resguardo el alma de la entidad, el espacio reservado a la cultura y al arte. Esta planta cuenta con una entrada independiente, directa desde el exterior, permitida por la pendiente en la que se encuentra ubicado el edificio. Cuenta con un amplio salón de actos que dispondrá de un patio con sitio para 280 butacas. Anejos se ubican la sala de arte y las aulas de formación. Para salvar los poderosos pilares que atraviesan de arriba a abajo la estancia, Solano ha ideado un sistema de “costillas”, una estructuras paralelas colgantes que permitirán exponer mayor número de obras de arte, en este caso cuadros.
Junto a todas estas estancias, todas ya muy imaginables a pie de obra, el ritmo del resto de trabajos también está muy avanzado y ya se ha procedido a instalar las arterias, el entramado de cañerías, cableado y otros sistemas que permitirán hacer del edificio, además de todo lo dicho, un complejo sostenible medioambientalmente, pues sobre él se han plasmado los últimos avances que en este sentido posibilitan un mayor aprovechamiento energético y un importante ahorro en el consumo. Las instalaciones de climatización y ventilación, fontanería y saneamiento, electricidad, ascensores, telecomunicaciones, instalaciones de seguridad, gas natural, media tensión, entre otras, se han realizado ya en un 60 por ciento, mientras que la albañilería y tabiquería de pladur están prácticamente terminadas. Por su parte, el muro cortina de cerramiento del edificio se encuentra al 60 por ciento y en la cubierta ya se han ejecutado los casetones y la formación de pendientes y actualmente se está procediendo a llevar a cabo la impermeabilización del edificio.
Tras un año de obras, poco queda ya para que Caja de Guadalajara renazca en cuerpo y alma.