25/04/2021 / 10:55
Pedro Villaverde Martínez


Imagenes

Cámaras de videovigilancia

El propietario ha de estar lo más tranquilo posible frente a robos o la ocupación de su propiedad y no sentir miedo.


La palabra miedo aparece en nuestro vocabulario. Los robos o la ocupación de viviendas hacen que los vecinos se muestren temerosos y molestos.  Algunas veces se puede tener miedo sin causa aparente, pero no parece ser el caso, pues los hurtos y sus consecuencias son reales, incluso se entra en  casas vacías y su propietario queda privado de ellas, en ocasiones, por una incomprensible desprotección. 

   Reprochamos esas acciones, pidiendo más seguridad para los pueblos, más efectivos de la Guardia Civil patrullando, e instalación, como hemos leído ha sucedido ya en varios lugares y en otros se interesan, de cámaras de vigilancia que registran las entradas y salidas al municipio, opción por la que más de uno se ha inclinado incluso en sus edificios públicos. A nivel privado también ha crecido mucho el uso de las alarmas en los hogares. Cualquier protección nos parecerá siempre buena y además necesaria porque los tiempos no están para dar facilidades a los amigos de lo ajeno. 

  El propietario ha de estar lo más tranquilo posible frente a robos o la ocupación de su propiedad y no sentir miedo, al que, por otra parte, nos queremos referir. Para ello nos valdremos una vez más de algunas citas con las que se ha definido a esa sensación que el miedo suele causar. Gaspar de Aguilar dejaba dicho que “el miedo sin ser Dios suele hacer algo de la nada”. Beaumarchais  escribía que cuando “se cede al miedo del mal, se experimenta ya el mal del miedo”. Otros muchos autores escribían algo como que “El miedo es natural en el prudente y el saberlo vencer es ser valiente”. Otros dejaron escritas  frases como que “Hay mucha gente que no cree en nada pero que tiene miedo de todo” o “El miedo es el más peligroso de los sentimientos colectivos”. Por su parte Quevedo escribía que “El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde tiene miedo de su propio temor”. Ojala que esas sustracciones no se diesen, pero sin duda que siempre habrá amigos de lo ajeno. El miedo es libre, y el hombre también. Vivamos pues la libertad que todos tenemos respetándonos los unos a los otros. Es una pena que haya que escribir sobre estas cosas, pero forma parte de la vida y de este difícil convivir. 


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