Cameron pide una redistribución de poderes
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
Reino Unido
El líder del Partido Conservador británico, David Cameron, anunció ayer una ofensiva de reformas estructurales en el aparato institucional de Reino Unido para mejorar el funcionamiento de la democracia a partir de una redistribución radical de poderes que permita recuperar la confianza de los ciudadanos en la clase política.
Tras la tormenta política generada en Reino Unido por la difusión desde el pasado 8 de mayo de los excesos cometidos por los diputados y miembros del Gobierno en virtud de sus prerrogativas parlamentarias, Cameron tomó ayer la iniciativa cuando resta un año exacto para la teórica fecha de las elecciones generales en las que todas las encuestas lo sitúan como ganador y artífice de poner fin a la hegemonía que desde 1997 mantienen los laboristas.
Sin embargo, pese a las notables posibilidades de mudarse al número 10 de Downing Street, el dirigente tory, quien tomó las riendas del partido a finales de 2005, consideró necesario reducir los poderes del primer ministro, entre otras cosas, para incrementar el poder de control sobre el Gobierno, según escribe en un amplio artículo en el diario liberal The Guardian en el que advierte de que la gente ve al Estado como enemigo, en lugar de aliado.
En consecuencia, Cameron apostó por una redistribución masiva y radical de poderes, puesto que, en su opinión, la polémica de los gastos de los diputados es sólo un aspecto más de un problema estructural de la política británica que requiere una restauración integral presidida por un espíritu de aperturismo.
Sin embargo, pese a las notables posibilidades de mudarse al número 10 de Downing Street, el dirigente tory, quien tomó las riendas del partido a finales de 2005, consideró necesario reducir los poderes del primer ministro, entre otras cosas, para incrementar el poder de control sobre el Gobierno, según escribe en un amplio artículo en el diario liberal The Guardian en el que advierte de que la gente ve al Estado como enemigo, en lugar de aliado.
En consecuencia, Cameron apostó por una redistribución masiva y radical de poderes, puesto que, en su opinión, la polémica de los gastos de los diputados es sólo un aspecto más de un problema estructural de la política británica que requiere una restauración integral presidida por un espíritu de aperturismo.