Casi 130 millones de brasileños votan en las elecciones municipales
01/10/2010 - 09:45
Más de 128 millones de brasileños se movilizaron el domingo para elegir alcalde y vice alcalde en 5.563 municipios además de decenas de miles de concejales, en unos comicios cuyos resultados ya comienzan a ser analizados como una suerte de carrera clasificatoria para las elecciones presidenciales de 2010. Sin incidentes graves y con fuerte custodia policial y militar en las ciudades con mayor riesgo de violencia como Río de Janeiro -donde hubo más de 50.000 uniformados apostados en torno a las favelas-, los electores fueron a las urnas a apoyar la continuidad más que el cambio de administración.
Los sondeos previos a la votación mostraban que el gubernamental Partido de los Trabajadores (PT) y los partidos aliados estaban a la cabeza en 33 de las 79 ciudades más grandes del país. De las 26 capitales de estado, el PT o sus socios políticos gobiernan en 11 y podrían pasar ahora a 20 municipios claves. Pero habrá que esperar para conocer el resultado.
Muchos votantes deberán volver el 26 de octubre cuando se celebre la segunda vuelta en las ciudades de más de 200.000 habitantes donde el candidato más votado no hubiera conseguido el domingo mayoría absoluta. Se descuenta que es el caso de los tres distritos más grandes: Sao Paulo, Río de Janeiro y Belo Horizonte, la capital de Minas Gerais.
La inmensa popularidad del actual presidente, Luis Inacio Lula da Silva, será decisiva para que el PT, que pasó de 187 alcaldías a 414 en 2004, aumente ahora a cerca de 600 las ciudades que administra. También los partidos aliados al gobierno, todos de centroizquierda, harán una buena elección aumentando su influencia en el nuevo mapa político que quedará conformado este mes en Brasil. Según una encuesta difundida hace dos semanas por el Instituto Sensus, Lula, líder del PT, tiene la aprobación de 77,7 % de los brasileños, un porcentaje muy elevado para un gobernante que ya superó la mitad de su segundo mandato. Su buen desempeño para estabilizar la economía, promover el crecimiento y distribuir la riqueza con mayor equidad, es muy valorado incluso por electores que no lo votaron.
Pero en Brasil sólo se puede ser elegido presidente dos veces consecutivas, así que el mandatario se despide de la escena procurando antes contagiar algo de su carisma y su aceptación a los candidatos oficialistas. Tan grande es la popularidad de Lula que en estos comicios ni los postulantes de la oposición pudieron atacarlo porque ese tipo de críticas les hacían perder apoyos.
Los analistas consideran que la buena imagen de Lula no sólo permitirá conquistar la victoria a candidatos de su partido y aliados, sino que es una buena oportunidad para que los aspirantes a la presidencia puedan mostrar su potencial respaldo en las urnas a través de candidaturas propias o de «delfines» que tienen el apoyo de un eventual aspirante a la presidencia de este país, el más populoso de Sudamérica.
Sao Paulo, un distrito clave
Una de las elecciones clave de la jornada electoral se realizó en Sao Paulo, el municipio más rico y el más poblado de Brasil con más de once millones de habitantes. Allí la favorita es Marta Suplicy, del PT, que ya fue alcaldesa de esa ciudad entre 2001 y 2004.
Muchos votantes deberán volver el 26 de octubre cuando se celebre la segunda vuelta en las ciudades de más de 200.000 habitantes donde el candidato más votado no hubiera conseguido el domingo mayoría absoluta. Se descuenta que es el caso de los tres distritos más grandes: Sao Paulo, Río de Janeiro y Belo Horizonte, la capital de Minas Gerais.
La inmensa popularidad del actual presidente, Luis Inacio Lula da Silva, será decisiva para que el PT, que pasó de 187 alcaldías a 414 en 2004, aumente ahora a cerca de 600 las ciudades que administra. También los partidos aliados al gobierno, todos de centroizquierda, harán una buena elección aumentando su influencia en el nuevo mapa político que quedará conformado este mes en Brasil. Según una encuesta difundida hace dos semanas por el Instituto Sensus, Lula, líder del PT, tiene la aprobación de 77,7 % de los brasileños, un porcentaje muy elevado para un gobernante que ya superó la mitad de su segundo mandato. Su buen desempeño para estabilizar la economía, promover el crecimiento y distribuir la riqueza con mayor equidad, es muy valorado incluso por electores que no lo votaron.
Pero en Brasil sólo se puede ser elegido presidente dos veces consecutivas, así que el mandatario se despide de la escena procurando antes contagiar algo de su carisma y su aceptación a los candidatos oficialistas. Tan grande es la popularidad de Lula que en estos comicios ni los postulantes de la oposición pudieron atacarlo porque ese tipo de críticas les hacían perder apoyos.
Los analistas consideran que la buena imagen de Lula no sólo permitirá conquistar la victoria a candidatos de su partido y aliados, sino que es una buena oportunidad para que los aspirantes a la presidencia puedan mostrar su potencial respaldo en las urnas a través de candidaturas propias o de «delfines» que tienen el apoyo de un eventual aspirante a la presidencia de este país, el más populoso de Sudamérica.
Sao Paulo, un distrito clave
Una de las elecciones clave de la jornada electoral se realizó en Sao Paulo, el municipio más rico y el más poblado de Brasil con más de once millones de habitantes. Allí la favorita es Marta Suplicy, del PT, que ya fue alcaldesa de esa ciudad entre 2001 y 2004.