Castilla Termal refuerza su apuesta por el producto local como motor económico y gastronómico
Castilla Termal ha reafirmado su apuesta por un modelo económico sostenible apoyado en productores locales y circuitos de proximidad, una estrategia que, según la compañía, forma parte de su identidad desde hace más de veinte años. Actualmente, más de la mitad de su oferta de alimentos y bebidas procede de proveedores cercanos.
La empresa señala que, desde la apertura de su primer establecimiento, Castilla Termal Olmedo, ha trabajado para integrar el producto local en su propuesta gastronómica como una forma de reflejar la identidad de cada destino y contribuir al desarrollo económico de su entorno. Siempre que el tipo de producto lo permite, la cadena prioriza además a proveedores situados en un radio inferior a 100 kilómetros, con el objetivo de reducir desplazamientos, favorecer circuitos cortos de comercialización y reforzar la economía circular.
El presidente de Castilla Termal, Roberto García, explica que la compañía entiende la gastronomía “como una extensión del territorio” y defiende que trabajar con productores locales permite ofrecer una propuesta “auténtica y de calidad”, además de generar un impacto directo en el desarrollo económico y social de las zonas en las que opera.
La cadena mantiene relaciones estables con productores de lechazo, obradores artesanales, proveedores de mantequilla, cabrito, repostería o vinos de proximidad. A ello se suman proyectos propios como Converso, un vino creado para acompañar la experiencia gastronómica de la marca.
Esta filosofía se traslada a la carta y también a los desayunos, donde la presencia de referencias locales y de cercanía ocupa un peso destacado. Castilla Termal subraya además que la gastronomía no se limita a la restauración, sino que actúa como herramienta de conexión con el territorio, de preservación de oficios y de valorización del medio rural.
La compañía destaca igualmente la presencia de huertas, hierbas aromáticas y pequeños gallineros integrados en el paisaje de algunos de sus establecimientos, así como su labor de conservación de la gallina castellana, raza autóctona en peligro de extinción.
Castilla Termal cuenta con hoteles en Castilla y León, Cantabria y Castilla-La Mancha, donde desarrolla un modelo basado en la recuperación de edificios históricos singulares convertidos en destinos de bienestar, hospitalidad y gastronomía ligada al territorio.

