Cerca de 1.500 guadalajareños piden al Gobierno que actúe para evitar la ruina del campo
01/10/2010 - 09:45

Por: M.TOVAR ATANCE
CAMPO
A Madrid llegaron decenas de autobuses con agricultores y ganaderos de toda la provinci
El campo se está muriendo, y los agricultores y ganaderos de Guadalajara no quieren permanecer impasibles mientras se prepara el sepelio. Por eso, ayer se trasladaron de forma masiva a Madrid para participar en la manifestación convocada por las tres organizaciones de agricultores y ganaderos con el objetivo de pedir al Gobierno que actúe para solucionar la que denominan la mayor crisis conocida en el sector. De la provincia partieron decenas de autobuses desde Guadalajara capital, Sigüenza, Molina de Aragón o Mondéjar, entre otros lugares, con varias reivindicaciones en la mano. La primera y principal: precios justos para los productos agrarios.
Nos matan la agricultura, ¿quién hará la sepultura para enterrar tanta tierra?. No se trata de una pregunta retórica, sino de hechos, tal y como señaló ayer el secretario provincial de UPA, Cipriano Ramiro, mientras marchaba junto a decenas de miles de agricultores y ganaderos por la calles de Madrid para denunciar la ruina del campo. Ese lema fatídico era el que presidía la pancarta de los miembros guadalajareños de este grupo de agricultores, que se sumaron a los movilizados por la Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos de Guadalajara (APAG). En total, a las 9.00 horas partieron de la capital guadalajareña una decena de autobuses que colgaron el no hay vacantes, con rumbo a la Cibeles, punto de inicio de una protesta que finalizó frente al Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino. También partieron autocares llenos desde las comarcas de Molina de Aragón, Sigüenza y Mondéjar, además de que otros muchos agricultores de la provincia optaron por el vehículo privado o el tren. En total, el secretario general de APAG, Ángel García, señaló que su organización fletó ayer 16 autobuses desde distintos puntos de la provincia, algunos de ellos dobles, en los que viajaban cerca de 900 personas. En definitiva, Guadalajara estuvo representada por cerca de 1.500 agricultores y ganaderos, cumpliéndose las expectativas de las organizaciones convocantes (UPA, APAG-Asaja y COAG). Con algo de retraso respecto a lo previsto, la manifestación comenzó a dar sus primeros pasos en un ambiente festivo, reuniendo, según las organizaciones convocantes a cerca de 500.000 personas. Llevo 31años en APAG, y jamás he visto tanta gente del campo luchando juntos, señaló García, quien lo achacó a que por primera vez, todos los sectores agrícolas y ganaderos del país están en crisis.
Toque al Gobierno
Hemos venido todo el camino muy animados, con el espíritu de que estamos haciendo algo para salvar el campo, aunque el resultado no se conocerá hasta transcurridos unos días, que será cuando el Gobierno deberá tomar cartas en el asunto, explicó Ramiro. En este sentido, la principal reclamación de los agricultores y ganaderos del país tiene que ver con los precios, pidiendo precios justos y la regulación de los productos del campo. Por su parte, el secretario general de APAG señaló que actualmente nos cuesta ir a trabajar, apuntando que un cordero costaba hace 30 años 10.000 pesetas, cuando ahora se vende por 30 o 40 euros. Igualmente, el precio del trigo era en 1980 de 32 pesetas, no superando ahora los 20 céntimos. Por todo ello, reivindicamos un mercado libre para todos, pues ahora mismo el precio nos lo está marcando de alguna manera la importación desde terceros países en los que malpagan a los trabajadores y no están obligados a seguir medidas de seguridad alimentaria.
Asimismo, el secretario provincial de UPA reconoció que de alguna manera, para todos nosotros sería un fracaso que no se tomasen medidas urgentes, pues nunca la agricultura y la ganadería han estado en una situación tan desesperada, más aún la ganadería. En el mismo sentido, el secretario general de APAG instó al presidente del Gobierno a aprovechar la presidencia de la Unión Europea. Éste es un sector estratégico, y dada la crisis profunda que hay en la economía, hay que empezar a reconstruirla desde el sector primario.
Cripriano Ramiro insistió también en que la supervivencia del trabajo en el campo no es sólo una cuestión que atañe a los agricultores y los ganaderos, sino a toda la sociedad. Además de los productos que sacamos de la tierra o que elaboramos con las materias primas, es muy importante recordar la labor medioambiental que hacemos.
La multitudinaria manifestación de ayer en Madrid vino precedida por un paro en el sector que fue respaldado en la provincia por el cien por cien de los agricultores, y que se celebró en la jornada del viernes y en la de ayer. El último paro que realizamos fue hace dos años en protesta por la subida de los combustibles, aunque de esta protesta es destacable que estemos unidas las tres organizaciones agrarias, constató el secretario provincial de UPA, recordando que, en este momento, las supervivencia del campo pasa por el cumplimiento de los ocho puntos de la tabla reivindicativa suscrita por las tres organizaciones convocantes: precios justos, mayor transparencia en los precios de los insumos agrarios, fiscalidad agraria adecuada, plan de financiación, establecimiento de una PAC sólida más allá de 2013, plan de apoyo a las energías renovables, adaptación a las consecuencias derivadas del cambio climático y, por último, puesta en marcha de un plan de concentración de la oferta e integración cooperativa.
Toque al Gobierno
Hemos venido todo el camino muy animados, con el espíritu de que estamos haciendo algo para salvar el campo, aunque el resultado no se conocerá hasta transcurridos unos días, que será cuando el Gobierno deberá tomar cartas en el asunto, explicó Ramiro. En este sentido, la principal reclamación de los agricultores y ganaderos del país tiene que ver con los precios, pidiendo precios justos y la regulación de los productos del campo. Por su parte, el secretario general de APAG señaló que actualmente nos cuesta ir a trabajar, apuntando que un cordero costaba hace 30 años 10.000 pesetas, cuando ahora se vende por 30 o 40 euros. Igualmente, el precio del trigo era en 1980 de 32 pesetas, no superando ahora los 20 céntimos. Por todo ello, reivindicamos un mercado libre para todos, pues ahora mismo el precio nos lo está marcando de alguna manera la importación desde terceros países en los que malpagan a los trabajadores y no están obligados a seguir medidas de seguridad alimentaria.
Asimismo, el secretario provincial de UPA reconoció que de alguna manera, para todos nosotros sería un fracaso que no se tomasen medidas urgentes, pues nunca la agricultura y la ganadería han estado en una situación tan desesperada, más aún la ganadería. En el mismo sentido, el secretario general de APAG instó al presidente del Gobierno a aprovechar la presidencia de la Unión Europea. Éste es un sector estratégico, y dada la crisis profunda que hay en la economía, hay que empezar a reconstruirla desde el sector primario.
Cripriano Ramiro insistió también en que la supervivencia del trabajo en el campo no es sólo una cuestión que atañe a los agricultores y los ganaderos, sino a toda la sociedad. Además de los productos que sacamos de la tierra o que elaboramos con las materias primas, es muy importante recordar la labor medioambiental que hacemos.
La multitudinaria manifestación de ayer en Madrid vino precedida por un paro en el sector que fue respaldado en la provincia por el cien por cien de los agricultores, y que se celebró en la jornada del viernes y en la de ayer. El último paro que realizamos fue hace dos años en protesta por la subida de los combustibles, aunque de esta protesta es destacable que estemos unidas las tres organizaciones agrarias, constató el secretario provincial de UPA, recordando que, en este momento, las supervivencia del campo pasa por el cumplimiento de los ocho puntos de la tabla reivindicativa suscrita por las tres organizaciones convocantes: precios justos, mayor transparencia en los precios de los insumos agrarios, fiscalidad agraria adecuada, plan de financiación, establecimiento de una PAC sólida más allá de 2013, plan de apoyo a las energías renovables, adaptación a las consecuencias derivadas del cambio climático y, por último, puesta en marcha de un plan de concentración de la oferta e integración cooperativa.