Chávez retira el embajador en Bogotá tras las acusaciones de Uribe
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
CONFLICTO DIPLOMÁTICO
El conflicto diplomático pone en riesgo al comercio bilateral
Las reacciones de Chávez son la respuesta a las acusaciones del Gobierno de Álvaro Uribe, que asegura que Venezuela suministró armas --entre ellas lanzacohetes-- de fabricación sueca a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Suecia ha confirmado esta información y ha pedido a Caracas explicaciones al respecto.
Aunque ésta no es la primera vez que Bogotá vincula al Gobierno venezolano con los subversivos, Chávez ha sido más enérgico y ha decidido hacer un paréntesis por un tiempo aún no precisado en las relaciones con su más allegado vecino, rompiendo con el breve acercamiento que tuvieron las dos naciones hace unos meses cuando restituyeron a sus embajadores al poner fin a otra crisis diplomática por el bombardeo del Ejército colombiano a un campamento de las FARC en Ecuador.
Los primeros en reaccionar han sido los empresarios colombianos y venezolanos que han visto en esta medida un obstáculo que podría poner en vilo el intercambio comercial que el año pasado alcanzó una cifra récord superior a los 7.200 millones de dólares (5.100 millones de euros), según cifras oficiales. Las perspectivas de seguir avanzando se ven ahora ensombrecidas. Los más perjudicados podrían ser los colombianos. En 2008, el 12 por ciento de las importaciones totales de Venezuela provenían de su vecino. Ahora la orden de Chávez es hacer una revisión en esta área de manera que Caracas comience a comprar a otros países y desista del intercambio comercial con Bogotá.
Pero lo que quizás haya generado más polémica es que el mandatario venezolano ha dejado abierta la posibilidad de nacionalizar todas las compañías de ese país que tengan operaciones en territorio venezolano. Las empresas colombianas que están en Venezuela serían expropiadas en caso de que se produzca una próxima agresión, advirtió.
Consecuencias
Los empresarios de ambas naciones han pedido no implicar el tema político con los asuntos económicos, al tiempo que han alertado de las consecuencias financieras y sociales que podrían derivarse en caso de que hagan efectivas todas estas medidas.
El presidente de la Asociación Nacional de Exportadores de Colombia, Javier Díaz, ha hecho un llamamiento a los dos gobiernos para que intenten alejar las relaciones económicas de las confrontaciones diplomáticas. No debemos meter el comercio en esta disputa porque pierden los dos países, los ciudadanos, los consumidores, la victoria en esa área es pírrica, destacó.
Durante el último año Venezuela se constituyó en el primer mercado de exportación de telas colombianas por encima de Estados Unidos, recordó el titular de la Asociación Colombiana de Textileros de Colombia, Iván Amaya. El plan B es fortalecer el mercado interno, dijo en declaraciones a la emisora colombiana Caracol Radio. Uno de los sectores que ha tenido un mayor repunte este año es el de la agricultura. Las exportaciones hacia Venezuela ascendieron entre enero y mayo a más de 2.300 millones de dólares (1.650 millones de euros), indicó el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, Rafael Mejía. Por su parte, el titular de la Cámara Venezolana Colombiana de Comercio (Cavecol), Daniel Montealegre, consideró que será difícil de sustituir el comercio entre los dos países. La preocupación está en todo orden inclusive en la población que, al final de cuentas, es la que se va a perjudicar, dijo.
Es que la facilidad, la cercanía, el costo, la logística entre Venezuela y Colombia es muy difícil de sustituir, insistió en declaraciones a la cadena Globovisión, al hacer un llamamiento para que esta situación se maneje con profesionalismo y tranquilidad.
El ministro colombiano de Agricultura, Andrés Fernández, expresó este miércoles su preocupación por las secuelas que pudiese tener una eventual ruptura en los vínculos económicos con Caracas y se comprometió a interceder ante las autoridades venezolanas.
Haremos esfuerzos muy grandes en el sector privado venezolano y el sector privado colombiano, que necesitan uno del otro para que la relación comercial no se vea afectada por los problemas políticos, dijo en declaraciones a la prensa.
OTROS MERCADOS
Entre tanto, Bogotá se encuentra analizando otras opciones con el resto de sus vecinos. Centroamérica es la región que podría pasar a remplazar a Venezuela en el caso de que Chávez decida romper definitivamente con todos los lazos que le unen a Colombia.
El ministro de Comercio de Colombia, Luis Guillermo Plata, apostó por seguir haciendo un esfuerzo de buscar otros mercados más cercanos que tienen demandas similares a las de Venezuela y Ecuador, país que también ha tenido un distanciamiento con el Gobierno de Uribe en el último año y medio.
Son los mercados centroamericanos en los que Colombia ha negociado un Tratado de Libre Comercio (TLC) que está por entrar en vigor, recordó Plata en declaraciones a la prensa. El mercado del Caribe también es muy importante porque obtiene sus divisas por el turismo y entonces importan esencialmente todo, indicó.
No obstante, el ministro reconoció que existe una interdependencia por lo que será difícil para Colombia poder conseguir en poco tiempo mercados alternos para vender sus productos. Pero tampoco es fácil para Venezuela buscar proveedores de la noche a la mañana, afirmó.
Los primeros en reaccionar han sido los empresarios colombianos y venezolanos que han visto en esta medida un obstáculo que podría poner en vilo el intercambio comercial que el año pasado alcanzó una cifra récord superior a los 7.200 millones de dólares (5.100 millones de euros), según cifras oficiales. Las perspectivas de seguir avanzando se ven ahora ensombrecidas. Los más perjudicados podrían ser los colombianos. En 2008, el 12 por ciento de las importaciones totales de Venezuela provenían de su vecino. Ahora la orden de Chávez es hacer una revisión en esta área de manera que Caracas comience a comprar a otros países y desista del intercambio comercial con Bogotá.
Pero lo que quizás haya generado más polémica es que el mandatario venezolano ha dejado abierta la posibilidad de nacionalizar todas las compañías de ese país que tengan operaciones en territorio venezolano. Las empresas colombianas que están en Venezuela serían expropiadas en caso de que se produzca una próxima agresión, advirtió.
Consecuencias
Los empresarios de ambas naciones han pedido no implicar el tema político con los asuntos económicos, al tiempo que han alertado de las consecuencias financieras y sociales que podrían derivarse en caso de que hagan efectivas todas estas medidas.
El presidente de la Asociación Nacional de Exportadores de Colombia, Javier Díaz, ha hecho un llamamiento a los dos gobiernos para que intenten alejar las relaciones económicas de las confrontaciones diplomáticas. No debemos meter el comercio en esta disputa porque pierden los dos países, los ciudadanos, los consumidores, la victoria en esa área es pírrica, destacó.
Durante el último año Venezuela se constituyó en el primer mercado de exportación de telas colombianas por encima de Estados Unidos, recordó el titular de la Asociación Colombiana de Textileros de Colombia, Iván Amaya. El plan B es fortalecer el mercado interno, dijo en declaraciones a la emisora colombiana Caracol Radio. Uno de los sectores que ha tenido un mayor repunte este año es el de la agricultura. Las exportaciones hacia Venezuela ascendieron entre enero y mayo a más de 2.300 millones de dólares (1.650 millones de euros), indicó el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, Rafael Mejía. Por su parte, el titular de la Cámara Venezolana Colombiana de Comercio (Cavecol), Daniel Montealegre, consideró que será difícil de sustituir el comercio entre los dos países. La preocupación está en todo orden inclusive en la población que, al final de cuentas, es la que se va a perjudicar, dijo.
Es que la facilidad, la cercanía, el costo, la logística entre Venezuela y Colombia es muy difícil de sustituir, insistió en declaraciones a la cadena Globovisión, al hacer un llamamiento para que esta situación se maneje con profesionalismo y tranquilidad.
El ministro colombiano de Agricultura, Andrés Fernández, expresó este miércoles su preocupación por las secuelas que pudiese tener una eventual ruptura en los vínculos económicos con Caracas y se comprometió a interceder ante las autoridades venezolanas.
Haremos esfuerzos muy grandes en el sector privado venezolano y el sector privado colombiano, que necesitan uno del otro para que la relación comercial no se vea afectada por los problemas políticos, dijo en declaraciones a la prensa.
OTROS MERCADOS
Entre tanto, Bogotá se encuentra analizando otras opciones con el resto de sus vecinos. Centroamérica es la región que podría pasar a remplazar a Venezuela en el caso de que Chávez decida romper definitivamente con todos los lazos que le unen a Colombia.
El ministro de Comercio de Colombia, Luis Guillermo Plata, apostó por seguir haciendo un esfuerzo de buscar otros mercados más cercanos que tienen demandas similares a las de Venezuela y Ecuador, país que también ha tenido un distanciamiento con el Gobierno de Uribe en el último año y medio.
Son los mercados centroamericanos en los que Colombia ha negociado un Tratado de Libre Comercio (TLC) que está por entrar en vigor, recordó Plata en declaraciones a la prensa. El mercado del Caribe también es muy importante porque obtiene sus divisas por el turismo y entonces importan esencialmente todo, indicó.
No obstante, el ministro reconoció que existe una interdependencia por lo que será difícil para Colombia poder conseguir en poco tiempo mercados alternos para vender sus productos. Pero tampoco es fácil para Venezuela buscar proveedores de la noche a la mañana, afirmó.