China guarda distancias ideológicas con Chávez

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

El presidente Hugo Chávez quiso aprovechar su quinta visita a China para ganar un aliado a su causa anticapitalista pero salió ligeramente trasquilado porque el gobierno chino guardó distancias. Sin embargo, logró el principal objetivo de la visita: la firma de millonarios acuerdos comerciales, fundamentalmente en el sector petrolero, y negociaba la compra de aviones militares chinos. A su llegada al gigante asiático, el líder chavista dejó de lado su proletaria camisa roja para enfundarse en un traje ejecutivo y afirmar que “es más importante estar en Pekín que en Nueva York’’, donde se reúne en estos día la Asamblea General de la ONU.
Después se desvivió en elogios a sus anfitriones por tener “coraje y visión de mantener en alto el único camino que salvará a la humanidad: el socialismo”. Y arrimó el ascua a su sardina: “Ante los huracanes energéticos, financieros, ante la quiebra del capitalismo global, menos mal que en China hubo y hay una revolución, menos mal que en Venezuela hubo y hay una revolución”.
La respuesta de la cancillería china fue muy fría. Su portavoz, Jiang Yu, expresó que ambas naciones “mantienen relaciones normales de Estado a Estado. No están basadas en la ideología, no están dirigidas contra una tercera parte y no afectarán a otros países (Estados Unidos) Seguiremos desarrollando nuestras relaciones con Latinoamérica, incluida Venezuela”.