Cielo Guardiola: sutileza y detallismo sobre cascarón de huevo en Cabanillas
Hasta el próximo 30 de abril puede verse en las vitrinas de la Biblioteca Municipal León Gil una primorosa colección de objetos en miniatura montados sobre cáscaras de huevo y hechos a mano por la vecina Cielo Guardiola. La muestra se llama «·Viajes a la fragilidad y la Literatura», y fue inaugurada en la tarde de este lunes 13 de abril en un acto al que acudió mucho público, y que contó con la presencia del concejal de Cultura y primer teniente de alcalde, Luis Blanco, y la directora de la Biblioteca, Pilar de Isidro.
La exposición reúne a decenas de estas diminutas creaciones, de un detallismo primoroso, y ocupa hasta cuatro vitrinas de cristal ubicadas en el vestíbulo de entrada de la instalación cultural. En el acto inaugural se dieron cita muchísimos amigos y familiares de la artesana, junto a vecinos y curiosos por conocer estas creaciones tan peculiares.
La artesana, Cielo Guardiola, es vecina de Cabanillas desde hace décadas, y además de su faceta profesional tiene como afición la creación de pequeñas obras de arte en pintura, manualidades y jardinería, siempre partiendo de su imaginación. En la inauguración, Cielo habló de cómo empezó su afición, y de cómo es el proceso de elaboración de estas miniaturas, incidiendo en su compromiso con lo ecológico y la reutilización de materiales. También comentó cuál es la inspiración literaria de muchas de las piezas que se exponen, que parten de ideas sacadas de poemas de Rubén Darío, de cuentos clásicos o de novelas juveniles. También se detuvo en explicar por qué utiliza la cáscara de huevo para estas manualidades, que nacieron inspirados en los conocidos «Huevos de Fabergé» (lujosas obras de arte creadas entre finales del XIX y principios del XX por la casa joyera rusa Fabergé, especialmente para los zares, y que se elaboraban con metales preciosos, esmaltes y piedras valiosas, escondiendo en su interior pequeñas sorpresas o mecanismos). «Mi afición por trabajar con el cascarón de huevo viene al observar la belleza de sus colores y el nácar en su interior, y pensé que estos deberían tener un mejor destino que un contenedor», explica la autora.

