Clinton se pliega a las condiciones del próximo presidente de EE UU para facilitar el puesto a su mujer
01/10/2010 - 09:45
La última barrera entre Hillary Clinton y el cargo de secretaria de Estado es Bill Clinton y sus finanzas, según la prensa estadounidense. Este martes las fuentes demócratas del Huffington Post aseguraban que el ex presidente se ha plegado a todos los requisitos que exigía el equipo de Obama.
No son pocos. Para empezar tiene que revelar el nombre de todos sus donantes, teniendo en cuenta que desde que estableciese su fundación en 1998 ha recaudado más de 500 millones de dólares. Muchos de estos son gobiernos extranjeros, lo que conlleva un potencial conflicto de intereses con el cargo de jefa de la diplomacia estadounidense. La familia real saudí, el rey de Marruecos y una fundación ligada a los Emiratos Árabes estarían entre los donantes, según The New York Times.
Durante la campaña presidencial de su esposa el ex presidente se negó a hacer públicos esos datos, y fuentes de la prensa estadounidense aseguraron que tuvo la misma respuesta cuando la campaña de Obama empezó a pedir documentos a los posibles candidatos a vicepresidente. Pero entonces los Clinton sentían que el puesto les correspondía moralmente sin necesidad de demostrar nada, mientras que a estas alturas Obama tiene ya el peso político para saltárselos si no cooperan.
El sábado, desde Kuwait, ante una selecta audiencia congregada en el Banco Nacional de Kuwait, ansiosa por escuchar sus perspectivas sobre los temas que perfilarán el futuro de la región, decía el folleto, Clinton aplaudió la oportunidad que se le presenta a su esposa.
Si (Obama) decide preguntarle y ambos lo deciden juntos, creo que sería una gran secretaria de Estado, celebró. La senadora por Nueva York ya había viajado a Chicago el jueves para reunirse con el nuevo presidente electo, pero según The New York Times el proceso de investigar sus finanzas se retrasó hasta que su marido regresó a EEUU el lunes.Un equipo de abogados de Washington negocia en nombre de la pareja los aspectos éticos y legales de ese posible conflicto de intereses. Obama ha hecho hincapié el someter a sus colaboradores a los más estrictos estándares éticos que se recuerdan, lo que ha eliminado a muchos veteranos de Washington por sus trabajos previos con lobbies o corporaciones. Una de las posibilidades que se manejan es que el ex presidente se desligue de la gestión de su fundación y que no participe en recaudaciones de fondos para ella mientras su esposa esté en el cargo, e incluso evite dar conferencias como la de Kuwait.
Durante la campaña presidencial de su esposa el ex presidente se negó a hacer públicos esos datos, y fuentes de la prensa estadounidense aseguraron que tuvo la misma respuesta cuando la campaña de Obama empezó a pedir documentos a los posibles candidatos a vicepresidente. Pero entonces los Clinton sentían que el puesto les correspondía moralmente sin necesidad de demostrar nada, mientras que a estas alturas Obama tiene ya el peso político para saltárselos si no cooperan.
El sábado, desde Kuwait, ante una selecta audiencia congregada en el Banco Nacional de Kuwait, ansiosa por escuchar sus perspectivas sobre los temas que perfilarán el futuro de la región, decía el folleto, Clinton aplaudió la oportunidad que se le presenta a su esposa.
Si (Obama) decide preguntarle y ambos lo deciden juntos, creo que sería una gran secretaria de Estado, celebró. La senadora por Nueva York ya había viajado a Chicago el jueves para reunirse con el nuevo presidente electo, pero según The New York Times el proceso de investigar sus finanzas se retrasó hasta que su marido regresó a EEUU el lunes.Un equipo de abogados de Washington negocia en nombre de la pareja los aspectos éticos y legales de ese posible conflicto de intereses. Obama ha hecho hincapié el someter a sus colaboradores a los más estrictos estándares éticos que se recuerdan, lo que ha eliminado a muchos veteranos de Washington por sus trabajos previos con lobbies o corporaciones. Una de las posibilidades que se manejan es que el ex presidente se desligue de la gestión de su fundación y que no participe en recaudaciones de fondos para ella mientras su esposa esté en el cargo, e incluso evite dar conferencias como la de Kuwait.