Comienza el tramo de alto nivel de la Cumbre del Clima
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, quiso dar ayer un impulso a las negociaciones climáticas durante la inauguración del tramo ministerial de la Cumbre del Clima que se celebra en Copenhague entre el 7 y el 18 de diciembre y que busca la consecución de un acuerdo mundial de reducciones de CO² para hacer frente al cambio climático. Tenemos la oportunidad real de cambiar el rumbo de nuestra historia.
El momento está aquí, lo vemos en todos los sectores de nuestra sociedad, aseguró. En el acto de apertura también participaron el príncipe Carlos de Inglaterra; el príncipe Joaquín de Dinamarca; la premio Nobel de la Paz y activista keniana Wangari Maathai; el primer ministro de Dinamarca, Loekke Rasmussen; la presidenta de la cumbre de Copenhague, la ministra danesa Connie Hedegaard; y el secretario ejecutivo de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, Yvo de Boer.
Así, Ban recordó que el motivo de esta cita es la consecución de un acuerdo ambicioso que todas las naciones puedan abrazar y evitar que la temperatura media crezca más de dos grados centígrados a finales de este siglo. El secretario general alertó, además, de que el tiempo de demandas poco razonables ha pasado y ha llegado el momento del consenso. Una vez más, estamos en el comienzo de una nueva era. Gracias por vuestro compromiso, destacó.
El máximo responsable de la ONU quiso reflexionar sobre el camino recorrido y se acordó de los que durante años dijeron que este día no llegaría. El hecho de que 130 jefes de Estado y de Gobierno hayan confirmado su presencia prueba que el cambio climático está en lo más alto de la agenda política, insistió, al tiempo que subrayó que el mundo espera un acuerdo ambicioso y global y que ahora es el momento. En este sentido, aseguró que todos saben lo que significa: reducción de emisiones de CO2 en los países desarrollados, limitación en los países en desarrollo, marco para la adaptación, financiación y tecnología y transparencia y responsabilidad. También recordó que los compromisos de financiación a corto plazo son sólo el principio y que será necesaria una cuantía económica a largo plazo. Necesitamos una respuesta real y global. La naturaleza no negocia con nosotros, recalcó. Sin embargo, Yvo de Boer advirtió de que los progresos alcanzados en la cumbre no son suficientes para presentarlos como un éxito. El tiempo se acaba, aseguró. Así, insistió en que no se trata de lograr la victoria de un país sobre otro sino de celebrar que se ha asegurado un futuro.
Por su parte, el príncipe Carlos de Inglaterra comentó que el mundo se enfrenta a una crisis y dio un plazo de siete años para que se pierda el control del planeta. No podemos sostener un sistema económico sin que se sostenga el sistema natural, dijo el heredero de la corona británica, que recordó también que el mundo tiene los ojos puestos en las delegaciones presentes en Copenhague y que las futuras generaciones se preguntarán qué es lo que se hizo para enfrentar el calentamiento global del planeta.
Wangari Maathai continuó con esta idea y subrayó que la población mundial espera que en Copenhague las delegaciones entiendan que no se puede negociar con el clima, pero que las naciones pueden negociar entre ellas, en especial para proteger a las poblaciones que ya están sufriendo los efectos del cambio climático en África y en las islas pequeñas.
El mundo está mirando. El mundo está, literalmente, aguantando la respiración, agregó el primer ministro sueco respecto a la responsabilidad de las delegaciones, a las que aseguró que Copenhague es el lugar donde estar y donde actuar. La presidenta de la cumbre, por su parte, advirtió de que las delegaciones no pueden fallar ni soportar la responsabilidad de no alcanzar un acuerdo.
Es el momento de dar pasos más grandes. En los próximos dos días debemos tomar las decisiones que hemos estado preparando durante los últimos dos años. Demos los últimos grandes pasos, hagámoslo, reclamó.
Así, Ban recordó que el motivo de esta cita es la consecución de un acuerdo ambicioso que todas las naciones puedan abrazar y evitar que la temperatura media crezca más de dos grados centígrados a finales de este siglo. El secretario general alertó, además, de que el tiempo de demandas poco razonables ha pasado y ha llegado el momento del consenso. Una vez más, estamos en el comienzo de una nueva era. Gracias por vuestro compromiso, destacó.
El máximo responsable de la ONU quiso reflexionar sobre el camino recorrido y se acordó de los que durante años dijeron que este día no llegaría. El hecho de que 130 jefes de Estado y de Gobierno hayan confirmado su presencia prueba que el cambio climático está en lo más alto de la agenda política, insistió, al tiempo que subrayó que el mundo espera un acuerdo ambicioso y global y que ahora es el momento. En este sentido, aseguró que todos saben lo que significa: reducción de emisiones de CO2 en los países desarrollados, limitación en los países en desarrollo, marco para la adaptación, financiación y tecnología y transparencia y responsabilidad. También recordó que los compromisos de financiación a corto plazo son sólo el principio y que será necesaria una cuantía económica a largo plazo. Necesitamos una respuesta real y global. La naturaleza no negocia con nosotros, recalcó. Sin embargo, Yvo de Boer advirtió de que los progresos alcanzados en la cumbre no son suficientes para presentarlos como un éxito. El tiempo se acaba, aseguró. Así, insistió en que no se trata de lograr la victoria de un país sobre otro sino de celebrar que se ha asegurado un futuro.
Por su parte, el príncipe Carlos de Inglaterra comentó que el mundo se enfrenta a una crisis y dio un plazo de siete años para que se pierda el control del planeta. No podemos sostener un sistema económico sin que se sostenga el sistema natural, dijo el heredero de la corona británica, que recordó también que el mundo tiene los ojos puestos en las delegaciones presentes en Copenhague y que las futuras generaciones se preguntarán qué es lo que se hizo para enfrentar el calentamiento global del planeta.
Wangari Maathai continuó con esta idea y subrayó que la población mundial espera que en Copenhague las delegaciones entiendan que no se puede negociar con el clima, pero que las naciones pueden negociar entre ellas, en especial para proteger a las poblaciones que ya están sufriendo los efectos del cambio climático en África y en las islas pequeñas.
El mundo está mirando. El mundo está, literalmente, aguantando la respiración, agregó el primer ministro sueco respecto a la responsabilidad de las delegaciones, a las que aseguró que Copenhague es el lugar donde estar y donde actuar. La presidenta de la cumbre, por su parte, advirtió de que las delegaciones no pueden fallar ni soportar la responsabilidad de no alcanzar un acuerdo.
Es el momento de dar pasos más grandes. En los próximos dos días debemos tomar las decisiones que hemos estado preparando durante los últimos dos años. Demos los últimos grandes pasos, hagámoslo, reclamó.