Concluye la guerra con la reconquista gubernamental y la muerte de Prabhakaran

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
SRI LANKA
Según fuentes militares, Vellupillai Prabhakaran, de 54 años, murió la pasada madrugada mientras intentaba huir de la zona del conflicto “en una ambulancia”. Aparte, la televisión estatal mostró esta mañana imágenes del cadáver de su hijo y heredero natural, Charles Anthony.
Para sus seguidores, Prabhakaran era un luchador por la libertad de los tamiles. Para sus adversarios era un megalomaníaco que despreciaba completamente la vida humana. Desde hacía años, era un personaje oscuro, constantemente amenazado de detención o de asesinato y que apenas comparecía ante la prensa.
Bajo su dirección, los Tigres Tamiles se convirtieron en uno de los grupos armados rebeldes más disciplinados y motivados del mundo y fueron incluidos en las listas de organizaciones terroristas de varios países. La Interpol había emprendido labores de búsqueda y captura contra Prabhakaran por los cargos de terrorismo, asesinato, conspiración y crimen organizado.
En sus tres décadas de lucha, fue tanta su determinación por conseguir la independencia de los tamiles de Sri Lanka y su propósito de estar dispuesto a morir para conseguirla que llegó a ordenar a sus hombres que le pegaran un tiro en caso de que alguna vez renunciase a sus demandas secesionistas.
El Ejército ordenó en enero de 2008 una amplia ofensiva contra los reductos de los rebeldes con el objetivo de recuperar las vastas zonas controladas por los Tigres Tamiles. Un año más tarde, Prabhakaran sufrió un importante revés cuando las tropas del Gobierno de Sri Lanka capturaron la capital administrativa de los Tigres Tamiles, Kilinochchi.
Aunque empezaron a circular rumores según los cuales había huido del país, Prabhakaran permaneció durante la ofensiva en varios escondites en medio de la selva, en los que se rodeó de un fuerte misterio, tanto sobre su paradero como sobre sus movimientos y su vida privada o política, para impedir su captura.
A lo largo de la ofensiva, las tropas del Ejército avanzaron de forma imparable y los rebeldes empezaron a defenderse a la desesperada, hasta que el pasado 20 de abril, tras rechazar la tregua ofrecida por los LTTE, el Gobierno dio a los Tigres Tamiles un plazo de 24 horas para rendirse, mientras más de 100.000 civiles se ocultaban en una estrecha franja controlada por los rebeldes. Desde mediados de mayo el avance fue inexorable y los civiles empezaron a huir en masa.
Los Tigres Tamiles aceptaron el domingo la derrota ante el Ejército gubernamental, después de que el Ejército lograse recuperar definitivamente los 15.000 kilómetros cuadrados que los rebeldes controlaban.