Corea del Norte expulsa a los inspectores de la AIEA de una planta nuclear

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

La amenaza nuclear vuelve a planear sobre occidente. Tras el anuncio de Corea del Norte de su intención de volver a activar su programa nuclear, ayer expulsó a los inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) que realizaban su labor en el complejo de Yongbyon. Toda esta polémica comenzó porque Estados Unidos no eliminó al país asiático de la lista de patrocinadores del terrorismo, por lo que estos siguen sin poder optar a las ayudas internacionales para mejorar su pobre situación económica.
Corea del Norte expulsó ayer a los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) de una instalación de reprocesado de combustible de su complejo nuclear de Yongbyon y advirtió que reintroducirá en ella materiales fisibles antes de una semana. “Ya no hay precintos ni equipos de vigilancia en el sitio de reprocesado” de Yongbyon, informó la portavoz de la AIEA, Melissa Fleming, al margen de una reunón del Consejo de los 35 gobernadores de la agencia de la ONU en Viena.
La planta de reprocesado es la parte más polémica de este complejo, pues permite producir plutonio que, a su vez, sirve de materia prima para la eventual fabricación de armas atómicas. “Esta retirada (de precintos y cámaras) concluyó hoy”, recalcó Meling al dar parte de un informe del subdirector general de la AIEA, Olli Heinonen, sobre la situación en Yongbyon.
El régimen comunista norcoreano se había comprometido el año pasado a desmantelar el complejo de Yongbyon en virtud de un acuerdo internacional, a cambio de un millón de toneladas de petróleo. En reacción a este anuncio la Casa Blanca llamó a Pyongyang a “reconsiderar” urgentemente su decisión de reanudar sus actividades nucleares.
En Nueva York, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, insistió en que la decisión no hará más que “profundizar su aislamiento”.
Pyongyang había solicitado el lunes a la AIEA la retirada de precintos y cámaras de vigilancia. Según varios diplomáticos del entorno de la AIEA, los tres inspectores de la agencia que se encontraban en el lugar retiraron ellos mismos un centenar de precintos y entre 20 y 25 cámaras de vigilancia de la planta de reprocesado entre martes y miércoles.
Tras haber acatado las exigencias de Pyongyang, los inspectores fueron expulsados del complejo y se les informó de que “ya no tendrán acceso” a la planta, dijo Fleming. Las autoridades norcoreanas indicaron además que planeaban “reintroducir material fisible en la unidad de reprocesado de esta planta de aquí a una semana”, añadió.
El complejo de Yongbyon, a 96 kilómetros al norte de Pyongyang, está considerado la espina dorsal del programa nuclear militar norcoreano. Contiene un reactor de investigación de una capacidad de cinco megavatios (MV), de modelo soviético, y otros dos de mayor capacidad en construcción, así como un centro de reprocesado del combustible del que se obtiene plutonio.

Cantidad de plutonio
Según la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), Yongbyon produjo antes del cierre del complejo en julio de 2007 suficiente plutonio para fabricar media docena de bombas atómicas. Corea del Norte, que ensayó en octubre de 2006 un arma atómica, anunció un año después que abandonaba su programa nuclear a cambio de ayuda energética y garantías diplomáticas y de seguridad en el marco de las negociaciones iniciadas en 2003 con cinco países (Estados Unidos, China, Rusia, Corea del Sur y Japón).
Como prueba de su buena voluntad, las autoridades norcoreanas desactivaron el reactor de Yongbyon y demolieron, en junio de este año, su torre de refrigeración. Pero las conversaciones se trabaron a causa de las modalidades de verificación de las operaciones de desmantelamiento. Desde agosto las autoridades norcoreanas amenazaban con reactivar el reactor en protesta contra la negativa de Washington de retirar al régimen de Pyongyang de la lista de países que apoyan a grupos terroristas.

Salir de esa lista abriría al empobrecido país asiático la puerta de la ayuda de organismos internacionales y de entidades financieras estadounidenses. Estados Unidos exige que Corea del Norte acepte previamente un mecanismo de verificación completo, con inspecciones por sorpresa de sus plantas y el acceso a muestras de materiales y equipos, proceso al que no estaban dispuestos a someterse.