Dimite el ministro de Interior tras la oleada de ataques terroristas en Bombay
01/10/2010 - 09:45
Por: COLPISA
El ministro indio del Interior y el Consejero de Seguridad Nacional dimitieron el domingo tras los ataques que dejan 172 muertos en Bombay, mientras las investigaciones apuntaban a un grupo islamista radicado en Pakistán que lucha contra la soberanía india en Cachemira.La célula de crisis del Estado de Maharashtra redujo la cifra inicial de 195 muertos, por un doble recuento en los hospitales. Entre los fallecidos figuran 28 extranjeros, incluida una ciudadana mexicana.
El ministro del Interior indio, Shivraj Patil, renunció diciendo que se sentía en la obligación de asumir la responsabilidad moral por los atentados, lo mismo hizo el Consejero de Seguridad Nacional M.K. Narayanan. Un consejero del primer ministro Manmohan Singh anunció otros altos miembros del gobierno dimitirán.
En plena escalada de tensión entre India y Pakistán, ambos potencias nucleares, el presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, pidió a Nueva Delhi que no exagere, refiriéndose a informaciones de India y Estados Unidos que apuntan a que los autores de la masacre podrían ser miembros del grupo Lashkar e Taiba. Esa organización, que lucha contra el control de Nueva Delhi sobre parte de la región de Cachemira, reclamada en su totalidad por India y Pakistán, organizó el asalto en 2001 del Parlamento indio, una acción que puso a ambos países al borde de la guerra.
La prensa india dijo que el único asaltante que sobrevivió en Bombay identificó a todos los demás como ciudadanos paquistaníes entrenados por Lashkar e Taiba. Ajmal Amir Kamal, de 21 años, y de quien una cámara captó una imagen vestido con una camiseta de la firma italiana Versace, era sometido a interrogatorio en Bombay, según la prensa. Responsables de los servicios de inteligencia estadounidenses declararon que estaban apareciendo pruebas de que Lashkar podría estar detrás de los atentados.
El ministro de Relaciones Exteriores indio, Pranab Mujerjee, apuntó a la responsabilidad de elementos en Pakistán. Uno de los islamistas que asaltó el centro judío de Nariman House en Bombay sugirió que la situación de los musulmanes en la Cachemira india era uno de los principales motivos. ¿Son ustedes conscientes de cuánta gente ha muerto en Cachemira?, dijo por teléfono a una televisión el asaltante, expresándose en urdu, lengua oficial en Pakistán. Poco después murió en la incursión que lanzaron las fuerzas especiales indias.
Dos guerra
Pakistán, que libró dos guerras con India por el control de Cachemira en 1947-48 y 1965, negó rápidamente todo vínculo con los atentados.Zardari advirtió que los islamistas estaban buscando una reacción y prometió actuar rápidamente y de la manera más estricta si se revela que algún individuo o grupo responsable de los ataques se encuentra en Pakistán.
El primer ministro paquistaní, Yusuf Raza Gilani, canceló un viaje a Hong Kong previsto para el 2 y 3 de diciembre, para concentrarse en la tensión con India. Lashkar, que actuaba abiertamente en Pakistán hasta que fue ilegalizado tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, negó estar implicado en los ataques de Bombay.
Unos doce asaltantes lanzaron una serie de ataques coordinados el miércoles en la capital financiera de India, dividiéndose en grupos y atacando varios objetivos, entre ellos dos hoteles de lujo, una estación de tren, un hospital, un restaurante y un centro judío. Las fuerzas de seguridad sólo retomaron el pleno control de la situación 60 horas después, al matar a los tres últimos asaltantes atrincherados con rehenes en el hotel Taj Mahal.
Los asaltantes de los dos hoteles no tuvieron en ningún momento la intención de negociar ni dejar rehenes con vida, según el jefe de las fuerzas especiales indias.
En plena escalada de tensión entre India y Pakistán, ambos potencias nucleares, el presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, pidió a Nueva Delhi que no exagere, refiriéndose a informaciones de India y Estados Unidos que apuntan a que los autores de la masacre podrían ser miembros del grupo Lashkar e Taiba. Esa organización, que lucha contra el control de Nueva Delhi sobre parte de la región de Cachemira, reclamada en su totalidad por India y Pakistán, organizó el asalto en 2001 del Parlamento indio, una acción que puso a ambos países al borde de la guerra.
La prensa india dijo que el único asaltante que sobrevivió en Bombay identificó a todos los demás como ciudadanos paquistaníes entrenados por Lashkar e Taiba. Ajmal Amir Kamal, de 21 años, y de quien una cámara captó una imagen vestido con una camiseta de la firma italiana Versace, era sometido a interrogatorio en Bombay, según la prensa. Responsables de los servicios de inteligencia estadounidenses declararon que estaban apareciendo pruebas de que Lashkar podría estar detrás de los atentados.
El ministro de Relaciones Exteriores indio, Pranab Mujerjee, apuntó a la responsabilidad de elementos en Pakistán. Uno de los islamistas que asaltó el centro judío de Nariman House en Bombay sugirió que la situación de los musulmanes en la Cachemira india era uno de los principales motivos. ¿Son ustedes conscientes de cuánta gente ha muerto en Cachemira?, dijo por teléfono a una televisión el asaltante, expresándose en urdu, lengua oficial en Pakistán. Poco después murió en la incursión que lanzaron las fuerzas especiales indias.
Dos guerra
Pakistán, que libró dos guerras con India por el control de Cachemira en 1947-48 y 1965, negó rápidamente todo vínculo con los atentados.Zardari advirtió que los islamistas estaban buscando una reacción y prometió actuar rápidamente y de la manera más estricta si se revela que algún individuo o grupo responsable de los ataques se encuentra en Pakistán.
El primer ministro paquistaní, Yusuf Raza Gilani, canceló un viaje a Hong Kong previsto para el 2 y 3 de diciembre, para concentrarse en la tensión con India. Lashkar, que actuaba abiertamente en Pakistán hasta que fue ilegalizado tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, negó estar implicado en los ataques de Bombay.
Unos doce asaltantes lanzaron una serie de ataques coordinados el miércoles en la capital financiera de India, dividiéndose en grupos y atacando varios objetivos, entre ellos dos hoteles de lujo, una estación de tren, un hospital, un restaurante y un centro judío. Las fuerzas de seguridad sólo retomaron el pleno control de la situación 60 horas después, al matar a los tres últimos asaltantes atrincherados con rehenes en el hotel Taj Mahal.
Los asaltantes de los dos hoteles no tuvieron en ningún momento la intención de negociar ni dejar rehenes con vida, según el jefe de las fuerzas especiales indias.