Disturbios en Jerusalén obligan a cerrar las oficinas de atención social
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
El alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, ordenó ayer el cierre temporal de todas las oficinas de atención social de la ciudad por el peligro que supone para los trabajadores las violentas protestas de la comunidad ultraortodoxa jaredí por el arresto de una mujer que presuntamente maltrató a su hijo de tres años, según anunció la propia ciudad.Esta decisión se tomó después de que dos centros de asistencia fueran atacados por los extremistas judíos esta semana.
Cientos de manifestantes tomaron ayer parte de la ciudad para protestar por el arresto de la mujer, que pertenece a la comunidad jaredí de Neturei Karta, informó el diario Jerusalem Post.
Los jaredíes son una comunidad ultraortodoxa que afirma que los rabinos de su comunidad son el único poder legítimo y rechazan la validez de la Constitución israelí por no estar basada únicamente en la Torá. Suelen vivir aislados del resto de la población y han tenido varios enfrentamientos con las fuerzas del orden y con judíos más moderados. Una veintena de manifestantes fueron detenidos durante la revuelta, que terminó a media tarde, después de que los ultraortodoxos comenzaran a lanzar piedras contra los policías y los vehículos, interrumpieran el tráfico de la zona durante la hora punta y prendiesen fuego a los contenedores de basura, según informó el portavoz de la Policía de Jerusalén, Shmuel Ben Ruby. Uno de los policías resultó herido leve al golpearle una de las piedras.
El domingo, los violentos atacaron una de las oficinas de atención social del barrio Mea Shearim, destrozando todo el mobiliario y gritando Nazis, os vamos a quemar. El lunes atacaron el segundo centro, donde llegaron a prender fuego a una de las puertas, aunque pudo ser controlado. La alcaldía aseguró que los centros serán reabiertos cuando los trabajadores no tengan que temer por sus vidas, y se disculpó por las inconveniencias causadas al resto de los habitantes.
Su marido, de 30 años y natural de Londres, asegura que nunca ha tenido conocimiento de los supuestos maltratos. Por su parte, los servicios sociales de la ciudad explicaron que no tenían conocimiento de la situación del niño hasta que les avisaron del Hospital Hadassah, donde el menor había sido hospitalizado siete veces en los últimos dos años, por lo que los médicos del centro denunciaron los abusos presuntamente cometidos por la madre.
Por el momento, el tribunal ha prohibido a la mujer que visite a su hijo, que sigue en estado grave en el hospital, al menos hasta el 1 de septiembre, cuando la orden de arresto podría ser renovada.
Los jaredíes son una comunidad ultraortodoxa que afirma que los rabinos de su comunidad son el único poder legítimo y rechazan la validez de la Constitución israelí por no estar basada únicamente en la Torá. Suelen vivir aislados del resto de la población y han tenido varios enfrentamientos con las fuerzas del orden y con judíos más moderados. Una veintena de manifestantes fueron detenidos durante la revuelta, que terminó a media tarde, después de que los ultraortodoxos comenzaran a lanzar piedras contra los policías y los vehículos, interrumpieran el tráfico de la zona durante la hora punta y prendiesen fuego a los contenedores de basura, según informó el portavoz de la Policía de Jerusalén, Shmuel Ben Ruby. Uno de los policías resultó herido leve al golpearle una de las piedras.
El domingo, los violentos atacaron una de las oficinas de atención social del barrio Mea Shearim, destrozando todo el mobiliario y gritando Nazis, os vamos a quemar. El lunes atacaron el segundo centro, donde llegaron a prender fuego a una de las puertas, aunque pudo ser controlado. La alcaldía aseguró que los centros serán reabiertos cuando los trabajadores no tengan que temer por sus vidas, y se disculpó por las inconveniencias causadas al resto de los habitantes.
Su marido, de 30 años y natural de Londres, asegura que nunca ha tenido conocimiento de los supuestos maltratos. Por su parte, los servicios sociales de la ciudad explicaron que no tenían conocimiento de la situación del niño hasta que les avisaron del Hospital Hadassah, donde el menor había sido hospitalizado siete veces en los últimos dos años, por lo que los médicos del centro denunciaron los abusos presuntamente cometidos por la madre.
Por el momento, el tribunal ha prohibido a la mujer que visite a su hijo, que sigue en estado grave en el hospital, al menos hasta el 1 de septiembre, cuando la orden de arresto podría ser renovada.