El alojamiento sigue siendo el principal problema en Hait
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
Tres semanas después del devastador terremoto que dejó unos 200.000 muertos en Haití y a 1,1 millones de personas sin hogar, el problema del alojamiento sigue siendo el más acuciante tanto para el Gobierno como para las agencias humanitarias que están trabajando en el país caribeño, ante el temor de que llegue la estación de lluvias sin que los damnificados tengan un lugar en el que cobijarse.
El secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios de la ONU, John Holmes, aseguró ayer que ahora que la fase de rescate ha concluido, todavía tenemos un camino significativo por delante antes de llegar a todo el mundo que necesita alimentos así como alojamiento.
El alojamiento es la prioridad número uno, estamos consiguiendo hacer llegar material y distribuyéndolo tan rápido como podemos, aseguró el máximo responsable de la ayuda humanitaria de Naciones Unidas, quien recordó que la ONU no es partidaria de grandes campamentos de desplazados que tienden a convertirse en permanentes con el paso del tiempo.
Sin embargo, admitió que podrían pasar uno o dos años antes de que la gente pueda volver a construcciones adecuadas capaces de afrontar no sólo las lluvias estacionales sino los huracanes que con frecuencia golpean a Haití. Este es un gran reto, no tenemos una solución mágica, lamentó, adelantando que se está barajando el envío de grandes cantidades de casas prefabricadas de madera.
Según los datos ofrecidos ayer por la Organización Internacional de Migraciones (OIM), que está coordinando el apartado del alojamiento en la ayuda a Haití, las más de 55 organizaciones humanitarias que trabajan en este ámbito han distribuido ya unas 52.000 lonas impermeables, más de 9.000 tiendas de campaña familiares, así como miles de cuerdas, cajas de herramientas, mosquiteras y sets de cocina, y se prevé que en los próximos días y semanas lleguen más lonas y tiendas de campaña.
Este tipo de asistencia es especialmente importante en Puerto Príncipe, de donde según los últimos datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) han huido unas 482.349 personas, alrededor del 90% de las cuales se alojan con familias de acogida que necesitan también ayuda. Pero también habrá que ayudar a los desplazados y los recién llegados a otras ciudades como Jacmel, Léogane, Gressier, St Marc, Gonaeves, Les Cayes y Jérémie, previene la OIM.
Por el momento, en breve unas 3.500 personas podrán trasladarse al primer asentamiento organizado para los desplazados en el barrio de Tabarre de la capital. Además, ya están previstos otros cuatro puntos en torno a Puerto Príncipe para organizar asentamientos que faciliten el reparto de la ayuda a los damnificados.
Retirada de escombros
Si queremos ser capaces de ayudar a las personas que se han quedado sin casa a mantenerse por sí mismas lo antes posible, entonces también hay que retirar los escombros y, simultáneamente, lograr que la gente vuelva a trabajar, subrayó por su parte el jefe de la misión de la OIM en Haití, Vincent Houver.
Las soluciones de alojamiento a largo plazo no pueden llevarse a la práctica hasta que no se limpien los terrenos en los que se va a construir y la propia gente pueda ayudar a hacerlo y ser pagada por ello, añadió. Para ello, la OIM cuenta con un programa trabajo por dinero por valor de 8 millones de dólares y centrado en la retirada de escombros.
Pero la ONU también está pensando ya a largo plazo y en el futuro de Haití. En opinión del representante en funciones para Haití del secretario general de la ONU, Edmond Mulet, el hecho de que el terremoto del 12 de enero haya desplazado a cientos de miles de personas podría ser una oportunidad para descentralizar y desconcentrar Puerto Príncipe, y con ello para descentralizar el país.
Según explicó ayer desde Haití, la idea del Gobierno haitiano, que presentará formalmente a la conferencia de donantes de Nueva York en marzo, es tomar una visión general del país, no sólo donde se produjeron los daños físicos sino también para incorporar la reconstrucción de Haití en un programa global de desarrollo.
El alojamiento es la prioridad número uno, estamos consiguiendo hacer llegar material y distribuyéndolo tan rápido como podemos, aseguró el máximo responsable de la ayuda humanitaria de Naciones Unidas, quien recordó que la ONU no es partidaria de grandes campamentos de desplazados que tienden a convertirse en permanentes con el paso del tiempo.
Sin embargo, admitió que podrían pasar uno o dos años antes de que la gente pueda volver a construcciones adecuadas capaces de afrontar no sólo las lluvias estacionales sino los huracanes que con frecuencia golpean a Haití. Este es un gran reto, no tenemos una solución mágica, lamentó, adelantando que se está barajando el envío de grandes cantidades de casas prefabricadas de madera.
Según los datos ofrecidos ayer por la Organización Internacional de Migraciones (OIM), que está coordinando el apartado del alojamiento en la ayuda a Haití, las más de 55 organizaciones humanitarias que trabajan en este ámbito han distribuido ya unas 52.000 lonas impermeables, más de 9.000 tiendas de campaña familiares, así como miles de cuerdas, cajas de herramientas, mosquiteras y sets de cocina, y se prevé que en los próximos días y semanas lleguen más lonas y tiendas de campaña.
Este tipo de asistencia es especialmente importante en Puerto Príncipe, de donde según los últimos datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) han huido unas 482.349 personas, alrededor del 90% de las cuales se alojan con familias de acogida que necesitan también ayuda. Pero también habrá que ayudar a los desplazados y los recién llegados a otras ciudades como Jacmel, Léogane, Gressier, St Marc, Gonaeves, Les Cayes y Jérémie, previene la OIM.
Por el momento, en breve unas 3.500 personas podrán trasladarse al primer asentamiento organizado para los desplazados en el barrio de Tabarre de la capital. Además, ya están previstos otros cuatro puntos en torno a Puerto Príncipe para organizar asentamientos que faciliten el reparto de la ayuda a los damnificados.
Retirada de escombros
Si queremos ser capaces de ayudar a las personas que se han quedado sin casa a mantenerse por sí mismas lo antes posible, entonces también hay que retirar los escombros y, simultáneamente, lograr que la gente vuelva a trabajar, subrayó por su parte el jefe de la misión de la OIM en Haití, Vincent Houver.
Las soluciones de alojamiento a largo plazo no pueden llevarse a la práctica hasta que no se limpien los terrenos en los que se va a construir y la propia gente pueda ayudar a hacerlo y ser pagada por ello, añadió. Para ello, la OIM cuenta con un programa trabajo por dinero por valor de 8 millones de dólares y centrado en la retirada de escombros.
Pero la ONU también está pensando ya a largo plazo y en el futuro de Haití. En opinión del representante en funciones para Haití del secretario general de la ONU, Edmond Mulet, el hecho de que el terremoto del 12 de enero haya desplazado a cientos de miles de personas podría ser una oportunidad para descentralizar y desconcentrar Puerto Príncipe, y con ello para descentralizar el país.
Según explicó ayer desde Haití, la idea del Gobierno haitiano, que presentará formalmente a la conferencia de donantes de Nueva York en marzo, es tomar una visión general del país, no sólo donde se produjeron los daños físicos sino también para incorporar la reconstrucción de Haití en un programa global de desarrollo.