El antiguo edificio de la Delegación de la Junta se pone en venta
01/10/2010 - 09:45
Por: BEATRIZ PARIENTE
La familia de propietarios solicita el cambio de calificación de la finca de uso dotacional
¿Qué futuro depara a un Palacio del siglo XVI como el Palacio de los Condes de Mendoza, ubicado en pleno corazón de la capital, en la plaza de San Esteban y en buen estado de conservación? Al parecer, el futuro de este monumento podría ser incierto, al menos a corto plazo, tras el abandono del mismo por parte de la Delegación de la Junta en Guadalajara, que tenía alquilado el inmueble.
En los planes generales de ordenación urbanística, tanto en el del 1983, como en el vigente, del año 1999, se catalogó como un edificio protegido y se le asignó un uso dotacional público, es decir, que sólo podía albergar oficinas de la administración pública ni residencias, ni oficinas privadas, ni un hotel
. Tras el abandono de la Junta, el pasado 22 de diciembre de 2009, el palacio dejó de cumplir este uso pero los propietarios legítimos, nietos de Isabel Figueroa y sobrinos de María Mesía Figueroa, la titular del usufructo hasta su fallecimiento, en 2006, no podrán utilizar el inmueble para otro uso que no sea el administrativo. Sin embargo, con la Junta fuera y con el Ayuntamiento sobrado de edificios, tal y como señala el concejal de Urbanismo, Juan Antonio de las Heras, es muy poco probable que este edificio recupere la actividad que albergara desde los años 60. Por este motivo, Cristian Alfonso Mesía Martínez, uno de los herederos del palacete, señala que, con el acuerdo de todos los propietarios actuales, desde hace dos semanas el edificio está en venta y agrega que el estado de conservación del mismo, a día de hoy, es muy bueno. Es un edificio que no se puede hacer mucho con él. La junta pagaba por él mil y pico euros al mes. Casi ha sido una donación, argumenta Mesía. Además de la venta que según el propietario parcial gestiona ahora un promotor llamado García Solano-, la única salida que le resta a esta joya arquitectónica es la de la recalificación de sus usos. De hecho, el propietario señala que estamos intentando por todos los medios que el Ayuntamiento nos recalifique, porque si no se va a pudrir.
Por su parte, el concejal de Patrimonio coincide al ver escasas posibilidades al edificio si no se cambia su uso y por ello indica que en su día, al Ayuntamiento de Guadalajara, comprar un edificio que creo que estaba valorado entre los 300 y 400 millones de pesetas no era de recibo. Por eso, puesto que ya no subsisten en el edificio las condiciones por las que obtuvo el uso dotacional, en el actual plan de ordenación o en el futuro tendrá que descatalogarse, salvaguardándose todas las características patrimoniales del edificio, en cuanto a la estructura exterior, el patio central, etc. Por ejemplo, sería una solución para el propietario hacer una pequeña obra y hacer allí unas residencias. La otra solución sería comprarlo, pero es una solución onerosa. Vamos a inaugurar en pocos meses el centro municipal integrado en Aguas Vivas, ¿dónde vamos ahora con otro edificio?, reflexiona el edil. No obstante, el edil señala que, en el caso del cambio de calificación, no es un trámite rápido.
Entretanto, agrega el edil, el Ayuntamiento velará por que el edificio se mantenga. Es un edificio que estaba abierto hasta hace tres meses y no creo que en otros tres meses se vaya a estropear, descartando la posibilidad de que el palacio quede sin mantenimiento. Los propietarios del edificio saben que tienen la responsabilidad de conservar el inmueble, tal y como reconoce Mesía, quien considera que, en estos momentos, está muy bien conservado, la Junta hizo una reforma muy importante.
Según el técnico de Patrimonio del Ayuntamiento de Guadalajara, Pedro José Pradillo, se trata de un edificio del siglo XVI que en el siglo XVIII cuando llega el conde de Medina como coregidor de la provincia lo compra en un complicado procedimiento. El Conde de Medina realiza una serie de reformas, entre ellas, coloca la puerta de piedra que hay ahí, con su escudo. La fachada corresponde a las primeras décadas del siglo XVIII. Luego, llega un momento, en el siglo XIX es sede de la Delegación de Hacienda. En los años 40 se instala la Sección Femenina de Juventudes y así permanece hasta que los servicios del Movimiento y todos los funcionarios se transfieren a las Consejerías de Cultura. Los últimos años del palacio han sido administrativos, con la Delegación de la Junta como arrendataria desde los años 80.
Una compraventa frustrada
Antes de morir la usufructuraria del palacio, María Mesía Figueroa, la Junta de Comunidades intentó comprar el edificio pero los primos decidieron que no era rentable venderlo porque había que pagar un porcentaje a la usufructuaria, explica Cristian Alfonso Mesía. Una vez fallecida María Mesía, fueron los propietarios los que intentaron negociar la venta pero fue entonces cuando ni la Junta ni el Ayuntamiento quisieron costear el precio que proponían los propietarios. Lo que pedían no se adaptaba al precio de mercado. El edificio de Caja de Guadalajara se ha puesto el precio de acuerdo a lo que es el mercado y se ha llegado a un acuerdo porque es un precio razonable. Yo no estaba como delegado en aquella época pero creo recordar que pedían mucho, valora el delegado de la Junta, Luis Santiago Tierraseca. Sé que ha habido no uno sino varios intentos de llegar a un acuerdo con los herederos y no fue posible. La prueba es que nosotros estábamos en prórroga judicial forzosa que terminaba el 31 de diciembre de 2009- y nos teníamos que ir, agrega. También hubo un intento fallido de venderle el inmueble al Ayuntamiento que, en este caso, coincidió con la Junta en que el precio era, a su juicio, demasiado caro. Así, el pasado 22 de diciembre se efectuaron las últimas operaciones de mudanza de la Junta de este edificio al de la antigua sede central de Caja de Guadalajara, sólo unos metros más lejos del palacio, entre las calles Benito Chavarri y Topete por los que la Junta pagó cerca de 17 millones de euros-, dándose carpetazo a más de un siglo de historia como sede de diferentes administraciones.
Por su parte, el concejal de Patrimonio coincide al ver escasas posibilidades al edificio si no se cambia su uso y por ello indica que en su día, al Ayuntamiento de Guadalajara, comprar un edificio que creo que estaba valorado entre los 300 y 400 millones de pesetas no era de recibo. Por eso, puesto que ya no subsisten en el edificio las condiciones por las que obtuvo el uso dotacional, en el actual plan de ordenación o en el futuro tendrá que descatalogarse, salvaguardándose todas las características patrimoniales del edificio, en cuanto a la estructura exterior, el patio central, etc. Por ejemplo, sería una solución para el propietario hacer una pequeña obra y hacer allí unas residencias. La otra solución sería comprarlo, pero es una solución onerosa. Vamos a inaugurar en pocos meses el centro municipal integrado en Aguas Vivas, ¿dónde vamos ahora con otro edificio?, reflexiona el edil. No obstante, el edil señala que, en el caso del cambio de calificación, no es un trámite rápido.
Entretanto, agrega el edil, el Ayuntamiento velará por que el edificio se mantenga. Es un edificio que estaba abierto hasta hace tres meses y no creo que en otros tres meses se vaya a estropear, descartando la posibilidad de que el palacio quede sin mantenimiento. Los propietarios del edificio saben que tienen la responsabilidad de conservar el inmueble, tal y como reconoce Mesía, quien considera que, en estos momentos, está muy bien conservado, la Junta hizo una reforma muy importante.
Según el técnico de Patrimonio del Ayuntamiento de Guadalajara, Pedro José Pradillo, se trata de un edificio del siglo XVI que en el siglo XVIII cuando llega el conde de Medina como coregidor de la provincia lo compra en un complicado procedimiento. El Conde de Medina realiza una serie de reformas, entre ellas, coloca la puerta de piedra que hay ahí, con su escudo. La fachada corresponde a las primeras décadas del siglo XVIII. Luego, llega un momento, en el siglo XIX es sede de la Delegación de Hacienda. En los años 40 se instala la Sección Femenina de Juventudes y así permanece hasta que los servicios del Movimiento y todos los funcionarios se transfieren a las Consejerías de Cultura. Los últimos años del palacio han sido administrativos, con la Delegación de la Junta como arrendataria desde los años 80.
Una compraventa frustrada
Antes de morir la usufructuraria del palacio, María Mesía Figueroa, la Junta de Comunidades intentó comprar el edificio pero los primos decidieron que no era rentable venderlo porque había que pagar un porcentaje a la usufructuaria, explica Cristian Alfonso Mesía. Una vez fallecida María Mesía, fueron los propietarios los que intentaron negociar la venta pero fue entonces cuando ni la Junta ni el Ayuntamiento quisieron costear el precio que proponían los propietarios. Lo que pedían no se adaptaba al precio de mercado. El edificio de Caja de Guadalajara se ha puesto el precio de acuerdo a lo que es el mercado y se ha llegado a un acuerdo porque es un precio razonable. Yo no estaba como delegado en aquella época pero creo recordar que pedían mucho, valora el delegado de la Junta, Luis Santiago Tierraseca. Sé que ha habido no uno sino varios intentos de llegar a un acuerdo con los herederos y no fue posible. La prueba es que nosotros estábamos en prórroga judicial forzosa que terminaba el 31 de diciembre de 2009- y nos teníamos que ir, agrega. También hubo un intento fallido de venderle el inmueble al Ayuntamiento que, en este caso, coincidió con la Junta en que el precio era, a su juicio, demasiado caro. Así, el pasado 22 de diciembre se efectuaron las últimas operaciones de mudanza de la Junta de este edificio al de la antigua sede central de Caja de Guadalajara, sólo unos metros más lejos del palacio, entre las calles Benito Chavarri y Topete por los que la Junta pagó cerca de 17 millones de euros-, dándose carpetazo a más de un siglo de historia como sede de diferentes administraciones.